‘Coward’, que transcurre en el marco de la Primera Guerra Mundial, cuenta la historia de Pierre, un tímido soldado belga ansioso por demostrar su valía, y su compañero Francis, un joven artista cuyo principal objetivo es levantar el ánimo de su tropa montando espectáculos teatrales. Entre toda la violencia, ambos hombres se encuentran, el uno al otro y a sí mismos, mientras tratan de evadirse de la brutalidad de la guerra.
Aunque por su argumento pueda llegar a parecerlo, ‘Coward’ no es otra historia sexualizada de dos hombres que, aburridos en el campo de batalla, deciden entregarse al placer de otro cuerpo humano. Este relato va mucho más allá de los estereotipos morbosos a los que las historias queer nos tienen acostumbrados. Pierre y Francis descubren, y construyen paso a paso, una admiración genuina atrapada en un contexto que no les favorece.



Existe un innegable compromiso tras la cámara por parte de Lukas Dhont, uno de los directores europeos actuales con más proyección internacional, pues cada plano desprende una delicadeza que traspasa la pantalla y llega directamente al alma. Haciendo uso del ritmo pausado al que nos tiene acostumbrados, el cineasta nos va guiando por los rincones más profundos de esta inusual conexión.
‘Coward’ es un mix brillante de planos detalle, una banda sonora extraordinaria, silencios que quitan el aliento y dos de las interpretaciones más elegantes que he visto en mucho tiempo. Emmanuel Macchia, a través de su mirada, y Valentín Campagne, por medio de su corporalidad, construyen dos personajes repletos de capas con los que se te hace imposible no empatizar.
La película pone tus emociones a flor de piel sin dramatizar excesivamente la relación romántica entre estos dos hombres, cuyo idilio pasa a un segundo plano cuando ambos encuentran en el teatro la vía que les permite escapar de un mundo injusto. Y es que me parece tremendamente importante poder otorgar a las expresiones artísticas el reconocimiento que se merecen por haber sido cobijo de todos aquellos seres humanos a los que nos ha costado entender quiénes somos o lo que sentimos.



Esta historia de amor a la vida, la libertad y la decisión propia, desmitifica la figura del héroe tradicional ligada a la masculinidad tóxica y heteropatriarcal. Mientras los protagonistas se cuestionan las nociones de heroísmo y cobardía, el espectador se da cuenta de que no existen buenos y malos, sino personas que viven su día a día lo mejor que pueden con la situación que tienen.
Con esta cinta, Dhont no solo solidifica su ya brillante carrera, sino que además sigue contribuyendo a generar historias de calidad en el imaginario queer. Su relato se aleja de los estereotipos y se nutre de contradicciones. ‘Coward’ abraza a las nuevas y antiguas generaciones, haciéndoles entender que nunca estuvieron solos y que el arte siempre fue y será refugio.


