‘Una familia’: ¿es el hogar una imposición o una elección?

En una sociedad en que damos especialmente importancia a los vínculos humanos, solemos concebir a la familia como una única entidad. Como se suele decir: “de tal palo, tal astilla”. Nuestros padres son la meta y nuestros hijos el punto de salida. Y, aunque existe cierta felicidad en el sentir que se pertenece a un grupo desde nacimiento, muchas veces estas relaciones pueden convertirse en ataduras de las cuales resulta imposible deshacerse. Es entonces que la búsqueda de una identidad propia se torna en un desafío en vez de un disfrute. De todo esto, y mucho más, nos habla ‘Una familia’, ópera prima de Ricardo Gómez.

Un niño actor al que le cuesta diferenciar entre realidad y ficción, un preso en búsqueda de libertad durante su permiso de salida, una mujer atrapada en el bautizo de su hijo y una abuela que no encuentra a su nieto. Estos son los protagonistas de una historia que, por medio del tiempo, enfrenta los lazos de sangre contra las decisiones individuales.

Con ‘Una familia’, el actor Ricardo Gómez pone sobre la mesa todo lo aprendido durante su infancia y adolescencia en diversos sets de rodaje. Pues, para ser su primera película tras la cámara, demuestra un manejo excepcional del medio audiovisual. Grabada en 26 milímetros y compuesta por un gran número de planos secuencia, la película genera una atmósfera que atrapa al espectador desde el primer segundo.

Además, Gómez, muy inteligentemente, se rodea de un elenco extraordinario que ensalza la historia y mitiga los pequeños fallos de guion, que pudiera ser el punto más débil de esta notable carta de presentación del director. Patrick Criado y Ana Wagener nos deleitan con el brillante trabajo al que ya nos tienen acostumbrados, pero la que nos deja sin palabras es una Claudia Traisac que brilla con luz propia. La actriz hipnotiza al espectador demostrando su capacidad para dar vida a personajes complejos y representar cada una de sus capas. Ojalá este sea el escaparate que la posicione en boca de todos, pues su calidad interpretativa es innegable.

En un tema tan complejo, y tan de moda, como son los nexos familiares, el cineasta utiliza aspectos de su propia vida para hablar del destino y la lucha en contra del mismo. Y, sin pretender sacar ninguna conclusión, propone una disertación que el espectador se lleva consigo a casa. ¿Las decisiones que tomamos en nuestra juventud nos definen por el resto de nuestras vidas? ¿Es el hogar una imposición o una elección?

‘Una familia’ es, por tanto, un filme que no deja indiferente. Compuesto por escenas que ponen los pelos de punta por su calidad técnica e interpretativa -sí, me refiero especialmente al careo entre Traisac y Criado en pleno bautizo-, Gómez nos deja con un magnífico sabor de boca. Estaremos muy pendientes de ver qué más tiene para ofrecernos en esta nueva etapa de su carrera.

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