‘Un bon petit soldat’: Cierren Recursos Humanos

Tras su estreno en la pasada edición del Festival de Venecia, ‘Un bon petit soldat’, la nueva película de Stéphane Brizé se ha alzado con el premio a mejor interpretación femenina (para Alba Rohrwacher) en la recién finalizada edición de la SEMINCI. En ella, Stéphane Brizé realiza prácticamente un estudio psicológico sobre los trabajadores asalariados y, más concretamente, sobre los responsables de Recursos Humanos de las grandes corporaciones.

Carla, una mujer de valores férreos, que confía en la bondad de las personas y que trabaja activamente para mejorar las condiciones laborables de los trabajadores a su cargo es contratada por una gran empresa gestora de seguros. Su primer encargo es el de realizar una campaña promocional para captar nuevos talentos en la que se ensalce la visión humanista de la empresa y su directiva y, como consecuencia, debe enfrentarse a los dilemas morales que plantea el ansia por el capital frente al valor humano.

Brizé construye un guion eléctrico, por momentos mucho más cercano a la comedia satírica que al dramón que uno podría esperar de semejante y colosal temática. Con los diálogos y situaciones prácticamente sacadas de un hilarante episodio de ‘The Office’, Brizé trata de poner constantemente en evidencia la imposibilidad de compaginar una buena praxis psicológica en el ámbito laboral con la superación de resultados y porcentajes año tras año. Desde la cúpula directiva, que por momentos sí pareciera querer preocuparse por la salud de sus empleados, se exige que estos mejoren sus resultados pese a que estos ya lleguen a los objetivos marcados.

Pero lo más interesante de ‘Un bon petit soldat’ no es su feroz crítica al sistema privado, sino cómo Brizé dibuja un personaje principal lleno de matices que va corrompiéndose (y rompiéndose) escena a escena. Carla nació en una cuna trabajadora, asalariada, por lo que es consciente del sacrificio al que se enfrentan las clases más bajas a la hora de escalar social y económicamente, pero paradójicamente y aunque sus ideales le contradigan, la mentalidad de esta tiende a virar a favor de los intereses empresariales frente a los comunitarios. De alguna forma, Brizé evidencia cómo, incluso las clases más bajas, no pueden escapar de un sistema que transforma mentalidades para crear máquinas de producir antes que seres humanos.

Carla trabaja activamente por y para la empresa pues, al fin y al cabo, es una empleada más y también tiene una serie de objetivos que alcanzar al final de cada trimestre,y Brizé decide grabarla con una cámara inestable, con planos que se mueven, que vibran y que acaban casi por perseguir a la protagonista. La acelerada vida de Carla es un síntoma más de la inestabilidad que ofrece su trabajo; su vida familiar se desmorona por momentos mientras que ella es incapaz de centrarse en otra cosa que no sea lo ofimático.

Brizé apunta, dispara y acierta de lleno en su sátira dramática. ‘Un bon petit soldat’ es probablemente la mejor película jamás rodada con un empleado de Recursos Humanos como protagonista o, al menos, la más punzante. Y cómo no, como siempre, Alba Rohrwacher está impecable en su trabajo como mujer que busca desesperadamente agradar a sus superiores y adecuarse a un sistema que no solo no le conviene, sino que acabará por destruir su vida tal y como la conoce.

...
FILMIA
Hola! Soy FILMIA, tu asistente de cine.

Hazme una consulta y te informaré sobre todo el cine que nos rodea. Además, puedes buscar el nombre de dos artistas y te diré dónde han trabajado juntos.

¿En qué puedo ayudarte?