‘Oso Vicioso’: Elizabeth Banks se pasa de la raya y otros se la meten

En el año 1985, Andrew Thornton, un narcotraficante que huía de la policía, lanzó varios paquetes al vacío desde la avioneta en la que escapaba y cayeron a los bosques de Georgia donde un oso hambriento los ingirió causándole la muerte por sobredosis. Pero, ¿qué habría ocurrido si, en vez de haber muerto, se hubiera vuelto adicto a la cocaína? Es la pregunta que se hizo Elizabeth Banks, quien no pone límites a su fantasía para dirigir esta película que no va a dejar indiferente a nadie.

Este planteamiento absurdo, pero muy bien defendido, cuenta con un numeroso elenco de rostro conocido como Keri Russell (‘El amanecer del planeta de los simios’, 2014), Alden Ehrenreich (‘¡Ave, César!’, 2016), O’Shea Jackson Jr. (‘Straight Outta Compton’, 2015) y el mítico Ray Liotta (‘Uno de los nuestros, 1990), tristemente fallecido en mayo de 2022. Este, junto al resto del reparto, encabezan distintas historias, cada una con sus propias intenciones, pero todas con un denominador común: deshacerse del oso. Personajes con los que no llegamos a empatizar del todo pero a los que tampoco debemos cogerles mucho cariño porque la brutalidad del oso vicioso no excluye a nadie. Y esa es la magia de la película, ver en acción a esos personajes intentando sobrevivir al animal.

¿Qué pasaría si…?

El cuarto largometraje de la directora de ‘Los Ángeles del Charlie’ (2019) mezcla terror con humor negro, a veces absurdo, en una película que pretende estrujar la sinopsis para descubrir todas sus capacidades y llevarlas al límite. Para ello, ‘Oso Vicioso’ comienza con una primera escena donde nos presenta a ese oso agresivo que desata su furia contra unos caminantes que pasaban por allí y que se ven atrapados por las garras de este animal que intensifica sus habilidades para exagerarlas más adelante. Un recurso muy utilizado en los slasher que cuentan con varias entregas en su trayecto y quieren centrarse en su propia historia sin dejar de lado la importancia del villano.

Le sigue un arranque un poco lento que sirve para narrar cada una de esas historias que transcurren de manera paralela, pero de la que solamente necesita el primer acto para haber marcado un territorio narrativo y comenzar con la masacre. 

Y lo diferente de esta película es que ese villano no es humano, sino un animal ridiculizado por la situación cuya rabia cobra vida propia y convierte cada escena en un festival de sangre y violencia desmesurada. A pesar de su comportamiento ilógico, nos resulta muy fácil creernos su papel gracias a su diseño y CGI que lo mantiene real y haga emocionante cada una de sus intervenciones.

Si Elizabeth Banks se pasa de la raya, otros se la meten. Y ocurre en una escena algo polémica protagonizada por dos niños que no voy a destripar, pero que si has visto la película sabes de lo que hablo, donde la directora termina de demostrar que es capaz de rebasar ciertos límites con tal de llevar al esplendor su imaginación declarando así su amor por lo visceral, lo escandaloso y lo políticamente incorrecto.

Un nuevo subgénero del subgénero de terror 

Hace poco se estrenó internacionalmente ‘Winnie-the-Pooh: Blood and Honey’ y, próximamente, ‘Cocaine Shark’ -siguiendo una trama parecida a la de ‘Oso Vicioso’- que realmente son una evolución de este subgénero de terror tan de moda para adentrarnos en la nueva era del cine donde el gore se fusiona con el humor y con personajes irreales para obtener un resultado que, aunque no sean superproducciones, logran estar a la altura de sagas ya asentadas como ‘Saw’ o ’Scream’ y esta es, sin duda, una propuesta perfecta.