‘Niégalo siempre’: el deseo de limpiar el honor de un hombre caído en la batalla del amor

Ivan Calbérac dirige ‘Niégalo Siempre’, una hilarante comedia protagonizada por André Dussollier y Sabine Azéma, sendos ganadores del premio César. La película cuenta también con las interpretaciones de Sébastien Chassagne, Joséphine de Meaux y Gaël Giraudeau.

‘Niégalo siempre’ cuenta cómo François Marsault, un general retirado, descubre 50 años de matrimonio después que su esposa Annke le engañó hace 40. Para limpiar su honor de hombre caído en la batalla del amor, François decide ir a buscar a ese amante para acabar con él.

La película enseña que, por mucho que uno crea llevar la razón en algo, no le da derecho a tener total libertad de comportamiento con la otra persona. Cuidar a las personas y mantener una relación en la que los intereses propios no sean los que prevalezcan es la base sólida de un ambiente armónico.

‘Niégalo siempre’ está bien rodada, pero sin arriesgar demasiado para centrarse más en lo que cuenta. Hay caras, gestos y frases sutiles que contribuyen a ese humor que busca el director, pero que se permite tocar ciertos temas sensibles tales como la relación de un padre con su hijo.

Es una película loca, gamberra y con tintes de humor absurdo cuyo propósito, más que el de entretener, es el de reflejar actitudes más que habituales de quienes viven anclados al pasado y no se permiten cambiar para mejorar. Ese humor, a veces cruel y otras incoherentes, termina siendo la herramienta perfecta para vestir una película con un trasfondo tan importante.

Ivan Calbérac se apoya en cualquier elemento que sea capaz de demostrar que el verdadero reto de su protagonista no era encontrar a quien prometió hacer daño y consigue con unas simples marionetas hacer el número más emotivo de la película.

El paralelismo de la primera y la última escena con una simple canción de cumpleaños supone el cierre de un ciclo donde era el protagonista el único capaz de evolucionar, pero no por decisión propia, sino gracias a la ayuda de aquellos que le han acompañado toda su vida y que necesitaban de su empatía para vivir más tranquilos y sin esa presión que la sociedad estableció hace siglos. 

‘Niégalo siempre’ no es una apuesta arriesgada, pero sí una idea necesaria que, a pesar de tener una historia sencilla, su éxito radica en su mensaje.