‘Del Revés 2’: un recorrido por lo que nos hace ser quienes somos

España ha sido de los últimos países en estrenar la segunda parte de una de las películas más íntimas de Pixar. ‘Inside Out’ se estrenó en 2015 con una historia que hablaba sobre los diferentes sentimientos que experimenta una niña en su infancia para así descubrir el origen de su comportamiento. 9 años después, esos sentimientos vuelven a protagonizar una intensa película sobre la evolución de esa niña y el descubrimiento de nuevas emociones.

Después de casi una década, ‘Inside Out 2’ vuelve meterse en la mente de Riley, quien empieza a comportarse de manera distinta con la llegada de la temida pubertad.

Alegría, Miedo, Tristeza, Ira y Asco siguen siendo los mismos y les basta con los primeros minutos de metraje para demostrar que su carisma sigue intacto. De hecho, la película se atreve a llevarles a límites que ni ellos mismos esperaban con tal de hacer equipo y ayudar a su propio yo. Pero aunque pareciera que lo tenían todo controlado, aparecen Ansiedad, Vergüenza, Envidia y Ennui para ponerlo todo patas arriba. 

Veníamos de una primera película con varios personajes a cada cual más entrañable y era de esperar lo mismo con los nuevos, ya sea por el hecho de tratarse de una segunda parte o porque han pasado tantos años que de alguna manera debía distinguirse. Y lo consigue.

Es cierto que Ansiedad toma gran parte de protagonismo con respecto a las nuevas incorporaciones, queriendo incluso quitarle el trono a los originales, pero el desarrollo de todos los personajes funciona tan bien que hay hueco para todos. Vergüenza, Envidia y Ennui podrían haber tenido mayor participación, pero todo se traduce en que, cuando una persona sufre ansiedad, no hay otro sentimiento que logre predominar. 

En todo ese camino por devolverle a Riley su propia personalidad, descubrimos otros personajes que protagonizan una de las escenas más divertidas de la película con un humor que lleva el sello Pixar.

‘Inside Out 2’ es una película que va más allá de los sentimientos y que pone de manifiesto el valor de la salud mental y que no hay mayor abrazo que el que se da uno mismo. Lo que la hace buena es su madurez y la representación de las inquietudes que nos acompañan de por vida.