‘Negu Hurbilak’: Un invierno en la frontera del silencio

‘Negu Hurbilak’ es la ópera prima del Colectivo Negu. Es una película de cine independiente que se adentra en las heridas aún abiertas del conflicto armado vasco a través de una mirada poética y contemplativa. Rodada en euskera y ambientada en un pequeño pueblo fronterizo entre España y Francia, nos presenta a una joven sin nombre (Jone Laspiur) que se encuentra huyendo por su vinculación a la izquierda abertzale. Llega a un pequeño pueblo donde reina la nada. Donde parece que el silencio está presente desde hace siglos.

El silencio es el protagonista de la película. Los diálogos son escasos y la narrativa se desarrolla a través de imágenes evocadoras de paisajes nevados, brumosos y otoñales, con una dirección de fotografía magistral. La cámara se toma su tiempo para observar a la protagonista en su aislamiento, mientras espera en casas de diversos lugareños que la ayudan a cruzar la frontera, entrando en juego distintos debates morales que nos harán estar pensando durante toda la película.

Exilio, pérdida, culpa y deseo de libertad. Si tuviera que definir la película en cuatro palabras serían estas, pero lamentablemente no consigue transmitirme ese sentimiento ni hacer que me meta en la piel de la chica. La joven protagonista se ve obligada a abandonar su hogar y su vida anterior, sin saber si podrá encontrar un futuro mejor en el otro lado de la frontera.

‘Negu Hurbilak’ no ofrece respuestas fáciles. Es una película que invita a reflexionar sobre las consecuencias del conflicto vasco, tratando un tema complicado de una manera muy adecuada. ¿Hasta qué punto puede llegar la dificultad de la reconciliación con nosotros mismos?. También destaca la importancia de la memoria y la necesidad de reconocer el dolor de las víctimas.

A destacar por encima de todo la fotografía, es excepcional. Captura la belleza y la crudeza del paisaje vasco, así como la actuación de Jone Laspiur, memorable, llena de matices y emociones.

El ritmo es lento y contemplativo y la falta de diálogos esté presente en toda la película y aunque esto no suela ser un problema para mí, en esta película creo que está mal tratado y llevado, echando de menos en algún momento algo de ritmo.

En definitiva, es una película que no deja indiferente. Quizás a mí no me ha terminado de llegar su mensaje, pero lo que está claro es que es una obra valiente y necesaria en estos tiempos y que tras verla, te obliga a estar pensando un rato sobre un tema tan complejo y doloroso, cosa que otras películas no consiguen.

Si eres un apasionado del cine independiente y buscas un film que te invite a la reflexión, adelante, esto es para ti, aunque antes recomiendo que te informes un poco sobre el conflicto vasco.