‘Medusa Deluxe’: A bordo del ‘Gossip express’ destino asesinato.

No hay tiempo para parpadear, una vez empezado el misterio, Hardiman nos sumerge in medias res en un concurso de peluquería dónde acaba de ocurrir un asesinato. Este one- shot a la manera de ‘Birdman’ (2014) o ‘Climax’ (2018) se merece un elogio por su impecable realización.

La muerte de Mosca, uno de los concursantes, aunque siendo el foco de la investigación, a veces se pierde, dejando pensar que ‘Medusa Deluxe’ es realmente un falso whodunnit queriendo adentrarnos en el mundo de la peluquería más bien que en un murder mystery como tantos hemos visto en Netflix.

En efecto, el propio culpable y la razón del asesinato están revelados más bien a modo de epilogo que de clímax, de manera a que pueda parecer casi que «sobra» esta secuencia donde se nos revelan los hechos ocurridos. No hay sorpresa ni decepción en este aspecto, simplemente permite calmar la curiosidad del espectador, aunque podría perfectamente habernos dejado sin respuesta al misterio.

La deconstrucción del misterio se aprecia con una investigación no por los ojos de la justicia, sino a través de diálogos móndanos en boca de los peluqueros y modelos. No hay sangre, ni cadáveres, ni policías. Lo que sí está presente: una ironía imparable que nos hace cosquillas en los rincones de los labios. El toque de humor alivia la tensión dramática, aunque no hay risas. Algunos están más interesados en lo que perdieron por la competición que por el propio asesinato. La información sobre los personajes está medida, destilada y distribuida de manera muy inteligente a través de conversaciones gossips dignas de un salón de peluquería. Distinguimos tres tiempos que permiten a ese plano secuencia de hora y media quedarse con nuestra atención: discusiones, conversaciones y silencios de seguimiento.

El tratamiento visual de la película apoya la creatividad detrás de la disciplina artística de la peluquería. De hecho, el trabajo de cinematografía junto con el departamento de arte se merece otro elogio, por la magnífica estética del filme que le convierte en una verdadera pieza artística con un lenguaje visual muy rico.

Entre asesinato y competición, entendemos que el verdadero propósito del director no fue aportar al mundo cinematográfico un nuevo murder mystery intrépido, si no poner el foco en el mundo del arte capilar. Por eso quizás las prótesis y pelucas son mucho más impresionantes que las tramas de Mosca. La víctima vendía droga y tenía un amante. Nada nuevo en este aspecto, pero las motivaciones de las concursantes, eso sí nos mantiene al borde de la silla.