‘Anatomía de una caída’: Ha nacido una estrella

En mayo de este mismo año Justine Triet hizo historia convirtiéndose en la tercera mujer en setenta y seis ediciones en ganar la Palma de Oro, el máximo galardón, el que premia a la mejor película, del Festival de Cannes. Lo hizo con su cuarta película como directora, ‘Anatomía de una caída’, un thriller judicial en el que, tras la extraña muerte de su marido, Sandra se convierte en la única sospechosa de un posible asesinato mientras que su hijo invidente es el único testigo del supuesto crimen.

Es admirable el talento con el que Justine Triet se enfrenta a una historia muy difícil de contar, en la que la cantidad de cabos sueltos del misterio pueden jugar tanto a favor como en contra de la propia película (no sería la primera vez que vemos una película de estas características perdiéndose en este tipo de detalles). La autora francesa recoge toda la información del caso y la ordena de tal forma que consigue mantener el misterio hasta el mismísimo último plano de la película, incluso después de que la jueza dictamine su veredicto, ganando así enteros y convirtiéndose en una obra al nivel de lo más grande del género. 

La complejidad de las conversaciones y de los personajes dota a la obra de una calidad hiperrealista de forma que pareciera que uno se está enfrentando a una especie de truecrime que no deja que separes los ojos de la gran pantalla. A lo largo de dos horas y media Triet te presenta una protagonista complejísima, un ser sintiente, de esos que tienen una gran cantidad de contradicciones no solo en su testimonio, sino en la vida misma porque, ¿qué es un ser humano si no es el conjunto de sus propias contradicciones? La madurez con la que trata las relaciones matrimoniales y materno-filiales es admirable, el asombroso virtuosismo que desprende Triet a la hora de escribir a sus personajes es simple y llanamente perfecto y el tratamiento de la imagen, con sus planos alargados, sus zooms exageradísimos y sus subencuadres crean una atmósfera diferente, adictiva. 

Es complicado no pensar que estamos ante la gran obra magna de la carrera de Justine Triet, pero seamos honestos, aún le queda toda una carrera por delante. Estamos no solo ante una gran Palma de Oro, sino ante una la que es, posiblemente, la mejor película de lo que va de año. Bravísima Triet.