‘La zona de interés’: Lo macabro de quien normaliza lo inhumano

Jonathan Glazer presentó ‘La zona de interés’ en el Festival de Cannes justo el mismo día que Martin Amis, autor de la novela adaptada en la obra, fallecía a los setenta y cuatro años de edad. Uno podría pensar que ese Gran Premio del Jurado recibido por Glazer en mayo servía de homenaje a la obra del escritor, pero la realidad es que el galardón responde a algo mucho más grande.

‘La zona de interés’ retrata uno de los pasajes más oscuros de nuestra historia. El Holocausto nazi ha sido llevado a la gran pantalla en incontables ocasiones, haciendo que el mismo sea un tema ya manido y recurrente. Sin embargo, basándose en los textos de Amis, Glazer consigue algo nunca visto: contarlo desde el punto de vista de la maldad más tremenda y, a su vez, implícita. Por supuesto que hemos visto numerosas obras desde el punto de vista del bando nazi, pero jamás se hizo con la clase y con la inteligencia que su autor derrocha por los cuatro costados.

Autor de la ya obra de culto ‘Under the skin’, Glazer se consagra como uno de los grandes directores de nuestra época con esta su nueva película. Valiéndose de elementos cinematográficos como el fuera de campo o la profundidad del mismo, ‘La zona de interés’ transforma lo que ya es oscuro de por sí en algo mucho más terrorífico. Poniendo suma atención a los detalles más minúsculos (diamantes en pastas de dientes, niños que juegan con dientes de oro o ancianas peleando por unas cortinas en una subasta), el Holocausto se retrata desde el punto de vista de una familia que, si bien está implicada en el exterminio, no da señales de tener monstruos viviendo en su propia casa.

Con una Sandra Hüller maravillosa, como ya es tremendamente habitual, la familia Höss es la protagonista de una de las películas que mejor han retratado la violencia en las últimas décadas. Un retrato magistral sobre el cinismo y la impunidad que obtuvieron los miles de demonios que consintieron y apoyaron una de las mayores barbaries de la humanidad. Una absoluta maravilla audiovisual que aspirará a todo en los Premios Oscar y que yo, personalmente, me muero de ganas de volver a ver.