‘La Bestia’: una reflexión muy acertada sobre el sentido de la humanidad

‘La Bestia’ de Bonello es una experiencia cinematográfica completamente adaptada a nuestra época, pero transcurre en tres tiempos distintos.

La película tiene lugar en 2044, en un mundo futurista que realmente no está tan lejano. Solo una pequeña década nos separa del futuro desprovisto de emociones y empatía que se muestra en la pantalla, ante un espectador intrigado. ¿Qué ha sucedido? Lo que todos tememos y, a la vez, sentimos como inevitable: la inteligencia artificial ha tomado el control de nuestra sociedad. Esta es otra advertencia escondida en forma de ciencia ficción que nos insta a tomar precauciones sobre el uso que hacemos de la IA.

La franquicia de Villeneuve, ‘Dune’, acaba de lanzar su segunda parte y ha triunfado entre el público. Muchos críticos la han calificado como una película «maldita», pero ha encontrado éxito hoy en día porque finalmente sus temáticas encuentran una época que puede recibirlas y entenderlas. ‘Dune’ trata sobre el cambio climático y, sin sorpresas, la inteligencia artificial. Este futuro se encuentra después de una catástrofe, cuando la IA ya ha tomado el control de la sociedad y se ha erradicado tras una guerra. ‘La Bestia’ se sitúa entre el presente y ‘Dune’, lo que sugiere que no estamos muy lejos de comenzar a alcanzar la ciencia ficción y quizás, vivirla.

Al menos, eso es lo que transmite el realismo cinematográfico de Bonello. Entre la ciencia ficción y el cine de autor, la película está magistralmente ejecutada, con unos protagonistas que crecen a lo largo del tiempo y las épocas. Desde la Belle Époque de París hasta un 2014 en Los Ángeles y un 2044 deshumanizado, Gabrielle (Léa Seydoux) y Louis (Georges MacKay) se encuentran, se enamoran, se persiguen, viven o mueren, destinados a entrelazar sus vidas una y otra vez en todos los universos paralelos, al estilo de ‘Everything Everywhere All at Once’, ganadora de la mejor película en los Oscars del año pasado.

En un momento todavía «post- covid», las temáticas en las disciplinas artísticas se asemejan y no se renuevan, dejando ver la huella que dejó la pandemia en la humanidad. El miedo, la tragedia, la fatalidad del destino, el presentimiento de que algo horrible va a ocurrir; eso es ‘La Bestia’. Tras la pandemia, la creencia de que lo imposible pueda hacerse posible se ha arraigado en las mentes, y nos tiene como gatos listos para saltar, preparados para una nueva catástrofe que cambiará el ritmo de nuestras vidas para siempre. Por esta razón, Bonello ha podido crear una obra de ciencia ficción tan real y totalmente verosímil.

La desesperación de Gabrielle en planos que recuerdan a la secuencia final de ‘Portrait de la Jeune Fille en Feu’ (2019) de Céline Sciamma apoya la idea del destino trágico del hombre. De hecho, el mal presagio llamado ‘La Bestia’, personificado en pantalla por una paloma, apoya esa idea de tragedia griega, en la que el héroe no puede escapar a su destino, condenado a morir desde que se alza el telón.

‘La Bestia’ recoge esta idea, mezclando un Romeo y Julieta con el metaverso de Marvel y ‘Everything Everywhere All at Once’, un ritmo y una conexión entre los personajes similar a ‘Past Lives’ (Celine Song). Es una reflexión muy acertada sobre el sentido de la humanidad y las relaciones humanas. Gabrielle se enfrenta en las épocas a múltiples muñecas, otro presagio de nuestra condena, o más bien, nuestro trágico destino si nos dejamos abolir por las tecnologías. «No puedes ni morirte», le dice a la muñeca mientras la cuida después de su viaje en una vida pasada. Gabrielle está aquí para recordarnos que el miedo es lo que nos hace vivos, las emociones también, y que sin ellas no somos humanos.