‘La Abadesa’: un canto a la libertad femenina

No miento que entré con muchas ganas a ver esta película después de saber que había participado en la última edición del festival de cine de Málaga. La película, una coproducción de España y Bélgica, nos sumerge en la apasionante historia de Emma, una mujer que desafió las normas de la España del siglo IX para tomar las riendas de su destino. La figura de esta joven abadesa me intrigaba desde el principio, y las expectativas no podían ser más altas.

Las primeras escenas te cautivan al momento. La ambientación medieval es impecable, transportándome a un mundo de piedra, hábitos y rituales religiosos. La fotografía, cuidada al detalle, resaltaba la belleza austera del convento y la majestuosidad del paisaje castellano. La banda sonora, con sus cantos gregorianos y melodías melancólicas, creaba una atmósfera de solemnidad y misterio que te transporta a la época.

La actuación de Daniela Brown como Emma es de lo más destacable de la película. Sus ojos transmitían una mezcla de determinación, fragilidad y fervor religioso que no hay momento en el que no te creas al personaje. A su alrededor, un elenco sólido daba vida a personajes complejos.

Sin embargo, a medida que la trama avanzaba, comencé a sentir cierta desilusión. La película se centraba en la lucha de Emma por defender los derechos de su convento y de las mujeres de su época, un tema de gran relevancia que me atraía profundamente. No obstante, el desarrollo de la historia se volvió un tanto predecible, con algunos clichés y giros argumentales que no me sorprendieron.

Eché en falta una mayor profundidad en la exploración de la psicología de Emma. Me hubiera gustado conocer mejor sus dudas internas, sus miedos y sus deseos más allá de su faceta como líder. La película se aproximaba a su faceta más humana, pero no terminaba de indagar en ella de forma que realmente te atrapara.

A pesar de algunos altibajos en el ritmo y la predictibilidad de ciertos eventos, la película mantiene un tono épico y una poética cautivadora. La luz, el paisaje y el sonido se convierten en personajes adicionales que realzan la narrativa que quiere ser contada.

Es una película bien escrita que debe ser vista. Su mensaje reivindicativo en una sociedad en la que el hombre deja a la mujer en segundo plano y deben buscar su lugar en mundo masculino, la hace digna de ver y de haber sido candidata a mejor película en el festival de Málaga.