‘Civil War’: El reto más complicado

El escritor, cineasta y guionista británico Alex Garland ya nos ha fascinado en varias ocasiones con sus mundos distópicos y sus historias soft-scifi, en las que tomaba de base nuestro propio mundo y añadía pequeños tintes de ciencia ficción que le ayudaban a desmontar la realidad y poder hacerse preguntas sobre la naturaleza humana de forma mucho más grande y existencialista. En ese sentido, Garland está acostumbrado a tratar de abrir su mente a la posibilidad futura de que todo cambie, pero no creo que tuviese en cuenta hace unos años que lo más difícil sería tratar de reflejar el propio presente.

Por supuesto, ‘Civil War’ también es un soft-scifi de manual, de esos que reimaginan pequeños detalles de nuestro presente para elevar la realidad de la película. Sin embargo, en ‘Civil War’ encontramos un elemento extrañamente cercano. Estados Unidos ha entrado en una guerra civil en la que la democracia se ve amenazada por un conflicto armado.

El propio Garland ha hablado en diversas ocasiones sobre el espíritu concienciador de la película, pues al fin y al cabo trata de representar lo que podría suceder en el país americano (y en cualquier lugar del mundo, en realidad) si la crispación política y social continúa avanzando. Garland opta aquí por prácticamente no anunciar los bandos del conflicto (un conflicto que, por otro lado, tiene un origen desconocido para nosotros), haciendo que estos vistan igual, disparen las mismas armas y tengan el mismo objetivo: matar a todo aquel que se interponga en su camino. Aquí el cineasta pretende avisarnos de un posible conflicto que, al fin y al cabo, será culpa de todos los que participen en él.

En ese sentido la decisión del director marca el tono de una película que, por muy conciliadora que trate de ser, no se posiciona y, de alguna forma, pierde ese ímpetu de denuncia que pretendía desprender. Al fin y al cabo, ¿cómo puede uno pretender evitar una guerra si desconoce qué (y quién) se está haciendo mal? Todos somos iguales en un conflicto así, ¿pero son todas las personas culpables?

En el aspecto técnico, Garland sigue deslumbrando y fascinando y es que, pese a un montaje un poco confuso y abrupto, el director desempeña su rol de forma descomunal. Las escenas puramente bélicas están brillantemente filmadas, incluyendo unos disparos atronadoramente punzantes que, mediante un minucioso tratamiento del sonido, se desprenden de aquellos elementos que reducían sus ruidos y consiguen atravesar la propia pantalla.

En cuanto a su reparto, destacaría a una Kirsten Dunst que suma y suma títulos a su espectacular carrera que bien podría considerarse digna de calificarse como “de culto”. Mientras tanto, Cailee Spaeny demuestra que su futuro como intérprete en Hollywood está más que asegurado y Jesse Plemons se roba el show durante los 15 minutos que dura su aterradora escena, posiblemente la más cruda de toda la cinta.

En definitiva, ‘Civil War’ es un nuevo hit de esa lista interminable de películas que tiene en su haber, la cada día menos productora independiente y más major, A24. El presupuesto más alto de la historia de la productora se está saldando con un más que merecido récord de recaudación y es que, pese a todo, no creo que haya una mejor película bélica este 2024.