’Hasta el fin del mundo’: Un nuevo comienzo para Viggo Mortensen de una manera nostálgica, clásica y romántica.

Después de ‘Falling’, uno de los actores más carismáticos de la gran pantalla y una de las personas más queridas por la industria cinematográfica vuelve a la dirección con ‘Hasta el fin del mundo’, un viaje en forma de western, un género muy difícil de elaborar debido a su historia y su complejidad narrativa.

En este caso, Viggo Mortensen, desarrolla una dirección muy correcta y eficaz; respetando en la medida de lo posible todos los códigos referentes a este estilo. Lo refleja de una manera muy limpia en situaciones como los planos detalle, los ejes de miradas entre los actores y, como no, a través de una dirección de arte perfecta y una fotografía muy estética.

Teniendo en cuenta que este género ofrece bastantes limitaciones narrativas, en este caso, la trama de amor que se explica cuenta con muchos puntos de interés, añadiendo también la interpretación magistral del personaje de Vivienne Le Coudy por parte de la actriz Vicky Krieps (‘El hilo invisible’).

Una actuación que representa una antítesis de los personajes femeninos que rondaban las calles en aquella época tan marcada por el dinero, el machismo y la esclavitud.

Otro actor que tiene un papel muy destacable y una interpretación espectacular es Solly McLeod, atreviéndose a encarnar la figura más importante del western, la del villano solitario, que funciona como un obstáculo narrativo a lo largo de la historia. Ayudado por un vestuario digno del porte que tenía Lee Van Cleef hace muchos años, consigue aportar tensión, repugnancia y miedo a partes iguales, transmitiendo al espectador una sensación buscada de incomodidad.

En conclusión, ‘Hasta el fin del mundo’, se convierte en una ópera prima que rescata al género western de una dudosa existencia de cara a estos tiempos modernos y figura como el debut cinematográfico de un actor que conquistó los corazones de muchas personas cuando fue nombrado Rey de la Tierra Media.