‘SPY x FAMILY CÓDIGO: Blanco’: ‘Los Increíbles’ a la japonesa

El anime ha tomado las casas de miles y miles de fans no solo de la animación, sino del cine y las series en general. Desde el estreno de ‘Akira’ en 1988 y gracias al trabajo de Studio Ghibli, el cine de animación japonés comenzó a normalizarse hasta el punto de que una gran parte de las series infantiles que llegan a Europa y Latinoamérica provienen del país nipón. Ahora, en los 2010’s y 2020’s, el anime es prácticamente una cultura, con sus aspectos tremendamente positivos y, también, con sus vicios a la hora de plasmar historias en la gran pantalla.

En ‘SPY x FAMILY CÓIGO: Blanco’ conocemos a una familia peculiar formada por una asesina y un espía que han formado un matrimonio de conveniencia para crear una buena tapadera. Juntos han adoptado a una niña que puede leer mentes y a un perro que puede ver el futuro, todo ello sin ser sabedores de lo sobrenatural de su naturaleza. Vamos, una especie de ‘Mr. & Ms. Smith’ pero con una hija y un perro con superpoderes.

La trama de la película es simple pero efectiva, repitiendo de algún modo lo que suele darse en este tipo de obras. Como estamos ante una película que pertenece a una serie, el largometraje trata de resumirnos de la forma más breve posible quiénes son los personajes y nos ofrece una aventura evento, de esas que no afectarán al transcurso de la serie del mismo modo que la serie en sí misma no afectará a la trama de la película. Es por ello que esta pieza puede verse de forma independiente.

Sin embargo, siento que a la hora de presentar a sus protagonistas, ‘SPY x FAMILY CÓIGO: Blanco’, falla cuando debe explicarnos las relaciones entre ellos, pues al fin y al cabo una familia no puede resumirse en una sola frase. La relación entre Loid y Yor se siente inconexa y poco natural, no porque sea un matrimonio de conveniencia, sino porque no queda claro ni cómo se originó ni cuánto saben el uno del otro, ni si se quieren realmente o es todo una simple tapadera.

Aún así, la gran estrella de la cinta es Anya, una niña adorablemente salvaje que, pese a intervenir constantemente, no resulta nada pesada. En este sentido, con unos chistes sencillos y efectivos y un desarrollo interesante (sobre todo si uno desea continuar con su historia en la serie en un futuro), Anya consigue comérselo todo cuando aparece en pantalla, erigiéndose así como la gran estrella de la película.

Posiblemente por eso mismo los personajes secundarios acaban teniendo un peso irrisorio y completamente pasajero. Ninguno de los personajes que no forman parte del núcleo familiar tiene una mínima importancia, no solo en la temática de la película (pues todos los traumas a solucionar forman parte de forma inherente de la naturaleza de sus protagonistas), sino que ni siquiera son relevantes en la trama per se.

Por lo demás, ‘SPY x FAMILY CÓIGO: Blanco’ resulta ser un producto simpático, con unas escenas de acción bien planteadas y un diálogo que, pese a rozar por momentos lo absurdo, funciona correctamente. Aún así, no creo que la película pase a la historia del cine de animación pues, al fin y al cabo, no es más que un capítulo normal y corriente de una serie con una duración de casi dos horas.