‘Menudas piezas’: Jaque mate a la adversidad

Llegué a la sala de cine con la mente abierta, expectante ante la nueva propuesta de Nacho G. Velilla, el cual me había conseguido cautivar en cualquiera de sus últimas películas ‘Que se mueran los feos’ o ‘Villaviciosa de al lado’.

‘Menudas piezas’ prometía una historia conmovedora sobre segundas oportunidades y la pasión por el ajedrez, y no me defraudó. Desde el primer minuto, la película me atrapó con su ritmo trepidante, su humor inteligente y su sólida dirección.

La trama gira en torno a Candela (Alexandra Jiménez), una chica que tras su divorcio y sufrir un revés en su carrera profesional, se ve abocada a regresar a sus orígenes y a dar clases en un instituto a un grupo de alumnos con dificultades de integración. A priori, la tarea parece imposible: estos chicos y chicas, desmotivados y con problemas de comportamiento, parecen estar más interesados en causar problemas que en aprender.

Sin embargo, Candela no se rinde. A través del ajedrez, y con una paciencia admirable, la joven profesora va ganándose la confianza de sus alumnos. Poco a poco, los chavales comienzan a descubrir el potencial que hay en ellos, no solo en el tablero, sino también en la vida. El guion de ‘Menudas piezas’ es uno de sus puntos fuertes. La historia está llena de humor, emoción y humanidad. Los diálogos son ágiles y creíbles, y los personajes están perfectamente desarrollados.

No puedo dejar de mencionar la actuación del elenco. Alexandra Jiménez está brillante en el papel de Candela, transmitiendo a la perfección su fuerza interior, su pasión por el ajedrez y su capacidad para conectar con los alumnos. Los jóvenes actores que interpretan a sus alumnos también realizan un trabajo notable, dotando a sus personajes de una gran verosimilitud.

La dirección de Nacho G. Velilla es impecable. Consigue mantener un ritmo trepidante a lo largo de la película, y sabe equilibrar a la perfección los momentos de humor, drama y emoción.

La película es mucho más que una película sobre ajedrez. Es una historia sobre la importancia de la educación, las segundas oportunidades, el poder de la confianza en uno mismo y la pasión por un deporte que puede cambiar vidas.

Nos recuerda que, a pesar de las dificultades, siempre hay esperanza para la superación. Y lo hace de una manera tan natural y conmovedora que no deja indiferente al espectador.

En definitiva, ‘Menudas piezas’ es una película redonda que te hará reír, llorar, reflexionar y vibrar con la emoción del ajedrez.