‘Los Crímenes de la Academia’: Crítica

Un thriller de terror existencialista al servicio del joven Edgar Allan Poe.

Contextualizando el crimen

Continuamente llegan al cine adaptaciones literarias que dividen las opiniones entre dos personalidades: la del espectador y la del lector, estableciendo una guerra latente entre la palabra y la imagen. En esta ocasión, se nos presenta ese conflicto desde la imaginación literaria del escritor estadounidense Louis Bayard, del cual nos llega la primera adaptación cinematográfica de una de sus novelas. ‘The Pale Blue Eyes’ (‘Los Crímenes de la Academia’) es la adaptación cinematográfica de la que hablamos, la cual tuvo un inicio poco destacado por su limitado estreno en cines el 23 de diciembre.

Y, aunque este pasado día de Reyes NO vino muy cargado de regalos por parte de Netflix, cierto es que nos dejó un pequeño estreno que no ha pasado desapercibido, ya que encabeza la lista de películas más vistas. Pero ‘The Pale Blue Eyes’ (‘Los Crímenes de la Academia’) no es exactamente ese regalo que esperábamos. Se trata de una película que, a gusto personal, es tediosa de seguir a pesar de asemejarse a un interesante e histórico juego de Cluedo, pero que carece de una buena construcción de senda de pistas hacia el giro final debido a que es el propio resultado final lo que potencia realmente la película como un buen regalo. Por ello, el verdadero conflicto en esta película se encuentra en si vale o no la pena su deleite.

Es un film cuya adaptación de guion y posterior dirección se originan desde la misma persona, Scott Cooper, quien debutó como director en 2009 con otra adaptación literaria -‘Crazy Heart’- que fue galardonada con un Óscar a mejor actor para Jeff Bridges. Entre su filmografía como director podemos encontrar títulos como: ‘Out of the Furnace’, ‘Black Mass’, ‘Hostiles’ o ‘Antlers’.

‘The Pale Blue Eye’ nos cuenta una historia ambientada en un contexto histórico de 1830 en la academia militar de West Point, cargada de asesinatos ingeniosos perseguidos por un detective retirado llamado Augustus Landor y, cuya actuación, corre a cuenta del gran y querido Christian Bale con la ayuda de un joven cadete llamado Edgar Allan Poe, representado por Harry Melling, actor más conocido por interpretar al odioso primo Dudley Dursley en las películas de ‘Harry Potter’.

Pistas

‘The Pale Blue Eyes’ (‘Los Crímenes de la Academia’) es un thriller gótico que se adentra en el mundo del crimen y la venganza. La mayor intensidad la presenta cuando manifiesta cómo las normas sociales esconden un falso techo de normalidad y orden. En el siglo XIX ya laten los problemas que hoy siguen sin resolverse. Dentro de un análisis más detallado, encontramos cómo esta película explota con gusto dos claves: la atmósfera detectivesca y el dúo protagonista.

La ambientación histórica está muy trabajada, correcta y sofisticada, y luce con una cinematografía que visualmente atrapa. Se muestra un claro juego de sombras que realzan las escenas de intriga y lo enmarcan en un contexto ambiental de perfecto misterio. Es por ello que el entorno que se construye desde la iluminación y la fotografía nos hace recordar un ambiente romántico-místico propio de un cine sherlockiano.

En lo referente a las actuaciones debemos reconocer que no es algo nuevo para el director trabajar con elencos conocidos de alta categoría y, sin apenas queja de actuaciones, debemos resaltar la mayor pega. El marketing de la película ha jugado su mejor carta con el protagonismo de Christian Bale, pero una de las curiosidades de esta película es el engaño que genera, cuyo protagonismo no es exactamente el que se nos muestra de entrada. Christian Bale siempre es una elección perfecta y, sin pega alguna de su técnica, la realidad es que da con su actuación un espacio claro al protagonismo oculto que realmente destaca en la película: que el personaje de Edgar Allan Poe no es el ayudante sino el verdadero protagonista en torno al que todo gira.

Por ello se habla de que esta película es como una especie de biopic sobre el pensamiento y la esencia de Edgar Allan Poe, uno de los románticos más conocidos de la lírica y maestro de la novela negra y lo detectivesco. Sus historias han llegado al cine en numerosas ocasiones con decenas de títulos como ‘El Estudiante de Praga’, ‘El Péndulo de la Muerte’ o ‘El Último Reloj’.

El descubrimiento del crimen

Un resultado excelente de la película es la elección y caracterización del personaje de Edgar Allan Poe a través de la interpretación de Harry Melling. La similitud con la que percibimos la esencia y la personalidad del escritor y poeta en su juventud es un punto que suma con intensidad la parte más interesante de la película.

Sin hacer ningún spoiler más, llegamos a la conclusión de que se trata de una película que te obliga a odiarla hasta el final, donde realmente encuentras la fuerza y el buen sabor de boca a modo de crítica. Porque la realidad es la vengativa actuación que realmente define la película, recordándonos curiosamente a una película de ambiente más actual con el mismo título (‘Venganza’, 2008).

Como conclusión podemos encontrar infinidad de similitudes a películas del estilo en diversidad de sentidos como ‘El Nombre de la Rosa’ (1986) o ‘Los Ríos de Color Púrpura’ (2000), entre otras muchas.