‘Creed 3’: Michael B. Jordan asume por completo el legado de Rocky

¿Os acordáis cuando en ‘Rocky V’ Tommy Gunn gana el combate gracias a lo que ha aprendido de Balboa y, cuando obtiene el título, se olvida de mencionarle? Pues ‘Creed 3’ es algo parecido.

La tercera película protagonizada por Michael B. Jordan que, además de dirigir, asume todo el peso de la saga y la alza con éxito como una de las mejores películas de la trilogía.

Es la primera vez que no vemos la presencia de Rocky Balboa en el Rockyverso, aunque ya dejara de ser la figura protagonista, pero había aceptado un papel importante para la historia de la misma. ‘Creed 3’ tiene un tono distinto a las anteriores y es, sin duda, la película más madura de las protagonizadas por Michael B. Jordan. Y el hecho de que el mítico Potro Italiano no haga acto de presencia y la narrativa comience a alejarse de la historia de Rocky, no pretende desvincularse de la saga original ni de la huella que dejó.

La responsabilidad de Michael B. Jordan

En la tercera parte de esta trilogía construida a partir de los pasos que comenzaron a darse con ‘Rocky I’ (1976), Michael B. Jordan toma por completo los mandos de esta nueva era a la que le espera un largo futuro lleno de continuaciones y algún spin-off -tal y como ha comentado en una entrevista para IGN-. A pesar de ser su primer contacto con la dirección de una película, la trata con respeto cuidando con cariño cada plano asumiendo su nueva responsabilidad con el cine y dándole un nuevo tono que la diferencia de la trilogía y de otras películas del estilo dándole su propia seña de identidad.

Cuenta con un argumento muy firme que se vuelca con cada momento de la trama. Las batallas lucen espectaculares gracias a la coreografía de los movimientos, el ritmo de montaje y las imágenes que se intercalan para responder a lo que ronda en la mente de cada uno que, a pesar de estar rodeado de miles de personas, el ring se convierte en un escenario solitario donde solamente están ellos dos, sus sentimientos y la admiración del uno al otro correspondiendo a su pasado. En los momentos más personales, la narrativa se distancia del protagonismo de las batallas para dedicarse a la familia para que sirva de motivación principal para el progreso de los personajes.

A pesar de ser la película más alejada de Rocky Balboa -quien aparece nombrado una sola vez en el guion y de manera casual-, muestra mucho respeto a la saga original con multitud de referencias visuales donde la banda sonora juega un papel fundamental en cada uno de los puntos de inflexión a nivel personal y argumental y termina de vestir de epicidad las escenas que ya, por sí solas, lucían perfectas. Y lo mejor de todo, al igual que el resto de las de Rocky, no se siente predecible en ningún momento y nos permite disfrutarla hasta el final.

La era Jonathan Majors

En ‘Creed 3’ podemos ver a un Adonis más maduro que ya ha llegado a la cima de su carrera y progresa en su vida familiar. Todo se tuerce con la llegada de Damian, un amigo de su infancia (o bro como no paran de llamarse constantemente en la versión doblada al español) con quien se siente en deuda, pero supondrá su principal conflicto. Jonathan Majors, quien encarna a ese amigo, pasa a ser uno de los mejores antagonistas que ha visto la saga Rocky en todos estos años. Gracias a la construcción de un personaje con una historia tan sólida que, aunque aparezca de la nada, no se siente cogido con pinzas y va a marcar un antes y un después en el legado de Creed. Recordando a la crueldad de los golpes de Iván Drago y al respeto a los guantes del propio Apollo Creed, el personaje de Majors roba por completo el protagonismo de las escenas y se gana al espectador con una presencia en pantalla que lo hace único.

En resumidas cuentas

‘Creed 3’ aprueba con nota este gran reto para Michael B. Jordan, que se hace cargo sin su mentor y lo asume con tanto cariño, fuerza y respeto, que demuestra que es el mejor heredero de la saga.