‘El Imperio de la Luz’: El apoyo mutuo como vía de escape

Sam Mendes, el reconocido director que impulsó su carrera en 1999 con ‘American Beauty’, aprovechó su confinamiento durante la pandemia para escribir ‘El Imperio de la Luz’, una película motivada por los recuerdos de su infancia con la figura de su madre como protagonista. En una entrevista con EFE, aseguró que el verdadero aliciente para llevar acabo esta cinta fue la impotencia que sintió tras ver cómo alguien se desintegraba delante de él en una sociedad que no lo ponía del todo fácil. 

‘El Imperio de la Luz’ transcurre en la década de los 80 cuyo escenario principal es un cine antiguo donde trabaja Hilary (Olivia Colman), una mujer que se ve afectada por la rutina y un pasado misterioso. Un día, un joven llamado Stephen (Micheal Ward) entra a trabajar a las salas de cine y empieza a desarrollar una relación especial con la protagonista. A pesar de que para la sociedad, esa unión está mal vista, la utilizan como una vía de escape para sentirse libres y permitirse prosperar: la lucha de Hilary por controlar la salud mental y los problemas de racismo que sufre Stephen a diario.

El racismo y problemas de salud mental

Una película con cambios de tono donde los personajes son un reflejo de sus circunstancias y mantienen las ansias de progresar, pero que, a la vez, se sofocan en una narrativa que se alarga más de lo que debería. El objetivo principal del director era mostrar esa decadencia de los personajes enturbiados por su entorno o sus problemas internos, sin llegar a definirlos ni rescatarlos, pero sentenciando que el apoyo mutuo es la verdadera salvación. 

La cinta atiende los problemas de salud mental desde los ojos de la protagonista de una manera tan sutil que llegamos a sentirnos abrumados por una enfermedad tan silenciosa y tan dañina. En cuanto al racismo, aunque su problema social en esa época no viera futuro en una mínima resolución, se muestra con escenas muy frustrantes, pero se trata de manera muy superficial. 

¿Carta de amor o cariño por el cine?

Se ha convertido en habitual que los directores manifiesten su amor por el cine a través de películas con referencias al cine clásico como en ‘Babylon’ (2022) (leer crítica), homenajes a los musicales como en La La Land’ (2016) o, simplemente, odas al cine desde el nacimiento de la idea hasta su proyección al público como en ‘Los Fabelman’ (2022) (leer crítica). 

Hay quienes ven esta película como una carta de amor al cine. De serlo, creo que es un gesto muy sutil por parte de Mendes. Sí que llega a expresar ese cariño por las salas de cine y que cada proyección sea un evento, pero no lo distingo como algo por lo que destacar ni que resulte un homenaje. Lo que sí que veo es ese anhelo de ilustrar un enfoque de su pasado y la percepción de la decadencia de una persona de la que hablaba en la entrevista con EFE que contábamos al principio.