Bebe Wood plays Gretchen, Renee Rapp plays Regina and Avantika plays Karen in Mean Girls from Paramount Pictures. Photo: Jojo Whilden/Paramount © 2023 Paramount Pictures.

‘Chicas Malas’: adaptarse a los nuevos tiempos puede salir bien

Han pasado veinte años desde el estreno de ‘Chicas Malas’, ese referente cultural protagonizado por Lindsay Lohan que puso patas arriba los estándares de película de instituto hasta entonces establecidos. A día de hoy se puede decir que la película de 2004 ha envejecido tan bien que sigue siendo una referencia a la hora de hacer este tipo de cine. Siete años más tarde llegó su continuación, pero cayó en el saco de “segundas partes”. El tiempo pasa, la sociedad evoluciona y adaptarse a ello es prioritario.

La nueva película dirigida por Arturo Perez Jr. y Samantha Jayne sorprende porque no era fácil enfrentarse al remake de una película que ha significado tanto, pero la manera en la que se integran las canciones y la narrativa se adapta a los nuevos tiempos la hace aún más especial. Partía de la base de que la historia era buena, pero estaba sometida bajo presión por la comparativa que pudiera llegar a tener. Sin embargo, se introduce una serie de elementos que, sin llegar a desmarcarse de la original, hace que adquiera su propia seña de identidad. 

La clave principal de la película es que el guion escrito por Tina Fey funciona en todo momento y mantiene una sólida relación con la pantalla. ’Chicas Malas’ es el resultado de correr riesgos y afrontarlos con naturalidad. Introducir el género musical era uno de ellos, pero está tan bien integrado en la narrativa que se permite hasta jugar con ella con canciones rodadas en lenguaje de videoclip.

Aunque las escenas de Cady Heron (Angourie Rice) y Regina George (Reneé Rapp) funcionan tanto juntas como separadas, es Reneé Rapp quien solidifica mejor su personaje con una interpretación que viste de presencia y hace ver que ha disfrutado interpretándolo. Aún así, la relación entre las protagonistas da más juego que cualquiera de sus secuencias amorosas con Aaron Samuels (Christopher Briney), quien no logra destacar en un numeroso elenco donde el resto de personajes parece estar mejor construido. Como Jaquel Spivey, Bebe Wood y Avantika, quienes se encargan de la parte cómica con un humor que se propone durante toda la película a veces gratuito, otras justificado, pero que deja paso al conflicto, al drama y al mensaje y se genera un ambiente agradable consiguiendo que uno, desde la butaca, se aclimate enseguida.