‘Asteroid City’ es Wes Anderson elevado a la wesandersoniana potencia.

Wes Anderson competía el pasado mes de mayo en el Festival de Cannes con ‘Asteroid City’ solo un par de años después de la última vez que lo hizo con ‘The French Dispatch’. Y pese a que en el propio festival algunas voces ya la catalogaran como la peor película del director, su estreno será recordado como el mayor éxito en cines de toda su filmografía.

Estéticamente vacía

‘Asteroid City’ es el resultado de un proceso de depuración de las formas fílmicas muy ambicioso en el que todas y cada una de las películas de Wes Anderson parecen desembocar en lo que hoy podemos ver en la gran pantalla. Desde ‘Bottle Rocket’ o ‘Rushmore’, las películas del director han ido evolucionando de forma que ciertos aspectos y marcas autorales muy comunes en el cine neocontemporáneo (sobre todo el estadounidense) han ido desapareciendo. Es este el caso de la cámara en mano, de los planos picados y contrapicados o de los movimientos de cámara ajenos al travelling. De esa forma, ‘Asteroid City’ se siente como un paso lógico en su carrera, pues se la podría definir como Wes Anderson elevado a la wesandersoniana potencia.

El caso es que, debido a esta misma evolución, el cine del director se ha ido convirtiendo cada vez más en algo insulso, insípido y carente de alma. La esencia de Wes Anderson, en realidad, no tiene tanto que ver con lo estético y lo visual (planos centrados y milimétricamente preparados, colores pastel, planos cenitales para enumerar objetos…), sino que es realmente la importancia y el desarrollo que le ha otorgado a sus protagonistas; aquellas personas melancólicamente desgraciadas que, en muchas ocasiones, encuentran el amor, aquellos niños que se descubren a sí mismos o aquellas personas que, poco a poco, retoman su relación con su padre. Ese es el alma de las películas que realiza Anderson, sirviendo el mecanismo visual como ejercicio de embellecimiento puramente estético. Lejos quedan los personajes carismáticos de ‘Fantastic Mr. Fox’ o de ‘The Grand Budapest Hotel’, las preciosas relaciones de ‘The life Aquatic with Steve Zissou’ o ‘The Royal Tenenbaums’ o los adorables niños de ‘Moonrise Kingdom’ o ‘Isle of dogs’.

‘Asteroid City’ es, de nuevo, un ejercicio estético encomiable, una filigrana visual preciosa en la que su equipo de producción ha transformado Chinchón en un poblado western retrofuturista, una retahíla de imágenes icónicas repletas de superestrellas del Hollywood conocido, una fantasía ciencia ficción que, en ocasiones, produce carcajadas en aquellos que la disfrutan; pero también es una de las películas más vacías de su cineasta, un producto sin alma y, en términos definitivos, olvidable. Que vuelva el Anderson de los 2010.