‘Air’: Un tiro certero desde media cancha

Mi afición por el baloncesto, en especial por Michael Jordan, me impedía ser objetivo con una película que, además, ha sido tan ovacionada por la crítica. Lo primero porque ir con expectativas altas no suele ser nunca un acierto y, lo segundo, porque sentía cierto temor a enfrentarme a un relato tan conocido y explorado, pero esta vez en pantalla grande. Y es que el contrato de Jordan con Nike, así como toda la historia de su vida, ya lo conocemos de sobra gracias a varios libros biográficos, documentales e incluso una docuserie en Netflix en 2020 donde trataba este tema a pinceladas. Aunque todo esto haya sido un mero suplemento para los aficionados que siguieron su trayectoria en activo.

El homenaje a la leyenda 

Con ‘Air’ tenemos una historia para nada novedosa a la que había que hacer frente desde la perspectiva de Ben Affleck, pero atendida con tal respeto que alza al director como fan incondicional y se nota en el resultado. El elenco es el verdadero Dream Team que consigue superar en altura al mismísimo Jordan y hace que nos olvidemos de la ficción para tratarlos como las verdaderas personificaciones de la historia. Con Matt Damon, Viola Davis o Jason Bateman ponemos cara a esos protagonistas del multimillonario contrato interrumpiendo así nuestras cábalas previamente diseñadas. 

Affleck, cuya intervención también ha sido para interpretar al presidente de Nike, desempeña un papel con ciertos tintes de humor que desenfadan situaciones que, más que dramáticas, sonaban tensas e impacientes con un personaje cuya presencia se agradece y no pretende tomar relevancia ni pasar desapercibida. El mismo Affleck, a los mandos del metraje, consolida esta famosa historia con una dirección impecable y muy bien rodada siendo una de las mejores propuestas de su carrera -veremos si será igual de recibida por la Academia como lo fue ‘Argo’ en 2013-. El uso de planos que simulan un falso documental, cámara en mano, estética granulada y tonos sepia se integran en la época y ayudan a insertarnos en esa década de los 80, cuando Michael Jeffrey Jordan era un chaval de 18 años que todavía no había pisado una cancha de la NBA. 

El soundtrack que incluye música de la época y las imágenes de archivo desde el principio nos ponen en contexto y tratan con miramiento y admiración cada parte del proceso de este contrato y crean además un bonito homenaje a la cultura del deporte, al legado de Jordan y al éxito de Nike. Incluso el guion es un verdadero acierto gracias a unos diálogos que no solo mimetizan al dedillo a esos personajes, sino que convierten cualquier frase en un discurso motivador. 

Salí del cine satisfecho de que ‘Air’ superase mis expectativas, con la sensación de haberme sentido parte de la historia y con las ganas de ir a la tienda más cercana para comprarme un par de la marca Air Jordan