Maestro: Maestro, pero no mucho

Netflix estrenará este mes de diciembre ‘Maestro’, la segunda película de un Bradley Cooper que ya fue ignorado en los Premios Oscar con su ‘Ha nacido una estrella’ de 2018. ‘Maestro’ será el gran caballo de Troya de esta edición para la plataforma, que sigue buscando con ahínco su tan ansiado Oscar a Mejor película tras los “fracasos”, entre muchas comillas, de películas como ‘Roma’, ‘El irlandés’, ‘Mank’, ‘El poder del perro’ y ‘Sin novedad en el frente’. ‘Maestro’ apuesta fuerte por el premio a Mejor película, pero también busca ese reconocimiento a Cooper en su faceta de director.

Bradley Cooper cuenta la historia de Leonard Bernstein, el primer gran director de orquesta estadounidense, a través de la relación con su mujer, la actriz Felicia Montealegre. Sin embargo, pareciera que, al igual que la plataforma, el director estuviera buscando esa nominación al Oscar a toda costa, desplegando un torrente de imágenes grandilocuentes y asombrosas sin ton ni son. Nadie puede negar que los travellings, los paneos y los encuadres de ‘Maestro’ hacen de la película una obra majestuosa visualmente hablando, pero la realidad es que están vacíos, carentes de sentido. Bradley Cooper demuestra un gran talento a la hora de componer sus planos, pero en ningún caso busca una razón de ser de los mismos, sino que se apoya en lo visual para justificar una magnificencia que, realmente el mejor, no existe, como si quisiera demostrar ser merecedor de una nominación cuando, claramente, aún está lejos de serlo.

Bradley Cooper tiene mano para dirigir, es un intérprete magnífico (con un destacado trabajo en la propia ‘Maestro’ como protagonista de la cinta), repleto de referencias y que ha visualizado todas las grandes obras del cine moderno, y es que se nota a la hora de componer los planos definitivos de la película, pero parece que todavía debe trabajar en ese pensamiento real sobre el porqué de su obra. Ahí es cuando pasará de ser un director que hace películas bonitas a ser un director realmente excelente.

Por lo demás, ‘Maestro’ se queda a medio gas. Pese a contar con una historia interesante (aunque no sea nada nuevo) y con unas interpretaciones maravillosas por parte de Mulligan y Cooper, se convierte lentamente en un biopic normal y corriente sin mucho más virtuosismo que el visual, por lo que, como película al completo, parece quedarse en terreno de nadie. Sigue siendo disfrutable, por supuesto, pero lo que podría haber sido una excelsa reflexión sobre el talento, la ambición y el desfase se acaba quedando en una película más que, en este caso, es bonita de ver. Parece que Netflix tendrá que esperar otro año más.