La 71ª Edición de la SEMINCI ha acogido el estreno de ‘Hermanas’, la ópera prima de Ione Hernández que, tras un positivo paso por el Festival Internacional de Cine de Toronto, ya se postula como una candidata seria a los Premios Goya y, por qué no, al palmarés de la Espiga.
En ‘Hermanas’, Emma Suárez y Elena Anaya interpretan a dos hermanas que, tras un trágico y espeluznante suceso familiar, se ven obligadas a enfrentarse a un momento de su juventud que traza un paralelismo con la actualidad. Este suceso pasado, origen de su distanciamiento, las persigue como un fantasma del que no se habla pero que siempre está ahí, dictando la forma que tienen de comportarse en el momento en el que se ven obligadas a afrontar un nuevo enfrentamiento.
Ione Hernández depura el estilo visual y artístico para que el espectador se vea atravesado por una historia que, por muy comentada y presente en la conversación casi cotidiana del ciudadano español promedio, parece seguir necesitando un espacio primordial. El debate (porque, tristemente, sigue existiendo un debate), pasa al primer plano. De esta forma, las espectaculares interpretaciones de Anaya y Suárez son apáticas, casi inexpresivas, pues en este contexto uno no grita ni hace aspavientos, sino que transmite con la mirada, con el gesto o con una sola frase.



Hernández rehúye acertadamente del melodramatismo, consiguiendo que el espectador se incomode pues, aunque conozca la realidad y sepa cuál es el lado bueno de la historia, ‘Hermanas’ siembra una cantidad de dudas morales y existenciales importante. Así, la película pasa de ser un simple drama familiar a adentrarse en el terreno del thriller, realizando preguntas sin una respuesta clara y dejando sin respiración a aquellos que llegan hasta su final. ¿Qué ocurre cuando una persona sabe lo que debe hacer, aunque ello perjudique a un ser querido?
Al estilo de ‘Los domingos’, de la que ya conocemos su amplio y exitoso recorrido, Hernández consigue golpear a la moralidad (aunque, claro, en este caso uno tiene mucho más fácil vislumbrar el sentido común). Es por ello que la representación de la alineación con valores terroríficos es mucho más fácil de identificar en la película que en la propia vida real, en la que muchas personas, aún cegadas por estos valores, serán capaces de aterrorizarse con ciertas frases recitadas en la película sin si quiera sentirse apeladas directamente. Creo que ese el valor del guion de ‘Hermanas’ y, por ello mismo, creo que tiene serias posibilidades de entrar en el palmarés de esta SEMINCI.


