May El-Thouky se alzó con el León de Oro a la mejor película del Festival de Venecia. Lo hizo, además, de una forma curiosa, pues su ‘Woman unknown’ era la única película de toda la competición oficial del certamen italiano dirigida por una mujer. Ahora llega a la competición oficial de la 71ª Edición de la SEMINCI como una de las máximas aspirantes a la Espiga de Oro.
‘Woman unknown’ se emplaza en esa suerte de nueva ola de películas sobre el poder de la ocupación sobre la población o, más bien, sobre si los ciudadanos conquistados (o incluso del país conquistador) tienen verdadero derecho a decidir sobre sus propios actos y si, cuando estos actúan por pura supervivencia, el ser cómplices del régimen mantiene la misma gravedad que la de los perpetradores. Así, se une con películas de este 2026: algunas muy buenas (‘Fatherland’), otras no tanto (‘The housewife’ o ‘Krux’).



Y es el tratamiento de este debate, precisamente, lo que debe determinar si ‘Woman unknown’ realmente es merecedora de tan preciado galardón. El-Thouky nos emplaza en una Dinamarca post-ocupación nazi en la que los jóvenes revolucionarios persiguen tanto a daneses “cómplices” del régimen como a alemanes exiliados,independientemente de si estos fueron afines al nazismo o no. Con su guion, la cineasta danesa propone un rompecabezas en el que el espectador se encuentra incómodo, pues constantemente debe mantener un debate interior sobre la figura de su protagonista.
¿Debe un estado democrático permitir cacerías de exnazis? ¿Dónde se coloca la línea con la que medir la culpabilidad de estos si prescindimos de la justicia legal y actuamos por cuenta propia? ¿Acaso no es igualmente fascista perseguir, torturar e incluso asesinar ciudadanos por su ideología o por actos de su pasado aun siendo estos colaboracionistas y no perpetradores? Y, lógicamente, la figura de la mujer, que en este tipo de circunstancias suele salir aún más perjudicada si cabe.



El-Thouky es consciente de su dilema y, por tanto, no decide posicionarse claramente. Así no solo se evita jaleos, sino que da el poder decisión a cada espectador, a cada mente pensante que se realiza estas preguntas en su cabeza una y otra vez. Y lo consigue gracias a que Marie, la protagonista de la cinta, es un personaje sumamente complejo. Es alguien que, según el contexto y, sobre todo, si este afecta a su propia integridad, es capaz de actuar como una persona malvada, pero que es capaz de mantener la empatía y el arrepentimiento.
El-Thouky tira de una ingeniosidad visual que por momentos parce brillante pero que, en determinadas escenas, deja atrás al virtuosismo para dar paso a la pretenciosidad. Y esto, en realidad, no tiene por qué ser implícitamente perjudicial para la obra final, pues hemos observado casos estos últimos años en los que películas sumamente pretenciosas son capaces de consagrarse como algunas de las mejores películas de la década.
‘Woman unknown’ te hace pensar; es una película sobre la que reflexionar cuando llegas a casa y eso, que en los tiempos que corren parece ser una rara avis, en ocasiones se agradece.


