De ‘Todos los nombres de Dios’, Luis Tosar es uno de ellos

‘Todos los nombres de Dios’ acapara toda la Gran Vía de Madrid y aterriza en las salas de cine el próximo viernes 15 de septiembre.

La cinta dirigida por Daniel Calparsoro establece en sus primeros minutos un entorno humilde dañado por el paso del tiempo con la obligación de seguir adelante representado por un taxista y padre de familia que vive atormentado por un dolor del que se siente responsable y del que se agarra con fuerza para dotar de humanidad a su personaje. Pero la película tarda bien poco en romper su rutina cuando un atentado en el aeropuerto de Madrid se vuelve la preocupación principal.

Es una obra densa, con una premisa clara y con ganas de llegar lejos. Sin embargo, el exceso de planos en movimiento y constantemente coreografiados pueden aislar las intenciones de naturalidad para servir expresamente a una tensión que ya de por sí nos la daba el argumento. La estructura narrativa permanece sólida en todo momento dando cierta sensación de seguridad, pero el guion necesita nutrirse de líneas más intensas que terminen de potenciar a sus personajes y no se sientan fríos en situaciones donde piden a gritos un llanto desesperado o simplemente intranquilidad. 

De todos los nombres de Dios, Luis López Tosar es uno de ellos. El actor gallego acostumbra a hacer suyo cada papel que interpreta y a echarle de menos en las secuencias en las que no participa. En esta ocasión, se mete en la piel de una persona rota por dentro, pero con un corazón y una humanidad que prioriza sobre sí mismo, que no son suficientes para sanar su herida y cuya aventura sirve solo para terminar de demostrarlo. Pero su personaje no le hace justicia: no le salva. Y duele. Duele porque él mismo no se permite ser feliz, porque no ve la luz al final del túnel y porque nos hace ver que no es fácil. 

Inma Cuesta y Roberto Enríquez personifican el corazón y la razón, respectivamente, metiéndose en la piel de dos miembros de la Unidad Central Antiterrorista de la Guardia Civil. Defienden sus papeles contrapuestos con fuerza y carácter y se enfrentan entre ellos para llenar de tensión la ya intrigante historia que se está contando. 

Y esa trama que se manifiesta en forma de angustia e inquietud y que no da tregua para respirar aliviados hace de ‘Todos los nombres de Dios’ una experiencia única.