‘Reality’: con la historia por delante

Son muchos los que, a menudo, se atreven a aproximarse al mundo de la adaptación de historias verídicas. Esto es, el coger una historia completamente real y, de una forma u otra, adaptarla a un texto ficcionado en el que es el propio autor el que determina las normas que rigen la misma. Es por ello que, según el director, podremos esperar unas cosas u otras de sus nuevas películas, pues no es lo mismo un biopic fuertemente conservador en su estilo y que se atañe mucho a la realidad que una reinterpretación de la historia como podría ser el ‘Blonde’ de Andrew Dominik, en la que el director, directamente, se imagina el noventa por ciento de la historia.

Al ser Tina Sutter una directora novel, no era fácil imaginar cómo podría enfrentarse a dicha situación. El caso de Reality Winner es bien sonado en Estados Unidos y, sobretodo, bastante reciente, por lo que las licencias creativas deben tomarse con extrema precaución. Winner era una traductora de farsi, idioma iraní, que, mientras trabajaba en la National Security Agency de Estados Unidos, filtró un documento a la prensa en el que se aseguraba que el gobierno ruso habría intervenido en las elecciones de 2017 para desprestigiar a la candidata del Partido Demócrata y así poder impulsar la campaña del electo presidente Donald Trump. Un tema peliagudo, vaya.

Así, la autora decide tomar una decisión impresionante. Sutter no escribe un guion (más allá de las acotaciones necesarias para los emplazamientos y movimientos de sus personajes), sino que recoge la transcripción del audio grabado por el FBI en el registro de la vivienda de Winner, y lo transforma en su guion de forma íntegra, consiguiendo así que todos los diálogos de la obra sean, de forma objetiva, verdaderos. Además, añade un extra de tensión y dramatismo (por otro lado, super necesario en una película de estas características) con la omisión de los datos censurados en las transcripciones, incluyendo unas breves pausas que dan mucha más información así que siendo completamente explícitas.

Sydney Sweeney consigue poner voz y cara a una de las personas más importantes de la historia de la democracia estadounidense reciente, entregándolo todo para dotar de una veracidad impresionante a su personaje y, así, dando un buen paso hacia delante en su carrera como intérprete. Siendo profundamente honestos, ‘Reality’ es una película sencilla y, en ocasiones, un tanto simple, y no creo que pase a la historia por nada en especial, pero la realidad es que incluye una novedad en su ejercicio de estilo digno de admiración y que, sin duda alguna, coloca en el radar de la crítica a su directora.