‘Scary Movie’: La sátira que sí entiende internet

Qué bien que ‘Scary Movie’ siga existiendo. No porque sea una obra maestra. No porque tenga un guion perfecto. Ni siquiera porque aspire a ser algo más de lo que es. ‘Scary Movie’ (2026) sabe exactamente qué película es y qué espera su público de ella.

Hay sagas que han acabado secuestradas por la industria. Franquicias que ya no pertenecen a quienes las hicieron populares, sino a ejecutivos, algoritmos y estrategias de marketing. ‘Scary Movie’ siempre ha sido diferente. Su fanbase no la sostiene Hollywood. La sostiene el público. Es una película de culto en el sentido más puro de la palabra. Y también una película peligrosamente de nicho. Hay referencias para todos los niveles de enfermedad digital posibles.

Referencias a la industria, a internet, a expresiones modernas, a celebridades, a dramas virales y a conversaciones que probablemente tuvieron lugar en Twitter a las tres de la mañana. Y funciona.

Especialmente porque no cae en la trampa en la que están cayendo muchas películas últimamente: usar cameos y nostalgia como sustituto de una historia. Aquí los cameos sí tienen sentido. Porque recordar cosas es literalmente el ADN de la saga. Que aparezca un personaje que no veías desde hace años no se siente como un truco barato. Se siente como volver a encontrarte con un viejo amigo al que llevabas demasiado tiempo sin llamar.

El cine parodia sigue siendo necesario. Y lo echo de menos. Porque encapsula mejor que ningún otro género el momento cultural en el que vivimos. Se venden muchas sátiras hoy en día, pero pocas entienden realmente cómo funciona la parodia. No basta con señalar algo y decir «mira qué absurdo». Hace falta cariño por el material original. Hace falta conocer aquello que estás parodiando. Hace falta amor por años de cultura popular acumulada.

Si, como yo, eres fan del cine parodia y además eres un enfermo del cine de terror, esta película está hecha para ti. Porque no solo es estúpida. Es inteligentemente estúpida. Es autorreferencial, absurda, exagerada y ridícula, pero al mismo tiempo entiende perfectamente aquello de lo que se está burlando. Y eso marca la diferencia. ‘Scary Movie’ siempre ha funcionado porque se ríe del terror desde el amor al terror. Respeta aquello que destroza. Lo estudia antes de hacerlo pedazos. Es una ironía maravillosa.

La película utiliza principalmente ‘Scream 5’ como columna vertebral de la trama, algo que me parece la decisión correcta. Qué bien sienta verla volver a sus orígenes, porque, al final, ‘Scary Movie’ es y siempre será Ghostface.. A veces me cuesta diferenciar mentalmente la saga ‘Scary Movie’ de la franquicia ‘Scream’. Si veo a una abuela cayéndose por unas escaleras sé perfectamente cuál de las dos estoy viendo, pero también es verdad que esta entrega consigue algo bastante gracioso: algunos de sus giros me shockearon más que los plot twists de varias películas recientes de ‘Scream’.

Los personajes veteranos están fantásticos precisamente porque también se burlan de la propia saga. Entienden perfectamente el juego. Y las interpretaciones funcionan porque abrazan algo que cada vez vemos menos: el arte de actuar pasado de vueltas. No es fácil actuar mal a propósito. No es fácil encontrar el tono exacto entre la caricatura y la comedia. Y aquí prácticamente todo el reparto lo consigue.

Por supuesto, hay chistes que no funcionarán para todo el mundo. Hay secuencias que viven y mueren dependiendo de si entiendes la referencia. Pero precisamente ahí está la gracia. Hay que saber dónde se mete uno cuando compra la entrada.

Es la película con la que más me he reído en el cine en años. Salí del cine ligero, sin tener que fingir que había entendido una metáfora sobre el duelo disfrazada de monstruo, sin vídeos de YouTube de cuarenta minutos analizando el final. Simplemente me senté durante hora y media a ver una película tremendamente tonta, tremendamente consciente de sí misma y tremendamente divertida. Y, por primera vez en mi vida viendo esta franquicia, me enorgullece decir que pillé todas las referencias.

‘Scary Movie’ (2026) no reinventa nada. No pretende hacerlo. Pero demuestra que la parodia sigue teniendo un lugar en el cine actual. Y que, cuando se hace con cariño, con conocimiento y con una cantidad saludable de estupidez, sigue siendo una de las formas más divertidas de capturar el momento cultural que estamos viviendo.