John Wick: Un nuevo tipo de acción

Las películas de acción estuvieron presentes en mi desde mi infancia. Cuando era pequeño, solía ver por la tele aquellas películas antiguas protagonizadas por Bruce Lee, Arnold Schwarzenegger o cualquier otro actor con cuerpo de culturista, los cuales daban vida a personajes fríos y solitarios que no temían de saltar en helicópteros, cruzar bosques en llamas o enfrentarse a decenas de terroristas, ninjas o lo que tocase con tan solo unas cuantas armas -en el caso de Bruce Lee, con sus propias manos- y su infinita testosterona.

Sí, eran películas malas, pero que mucha gente no tendría problemas en ver una tarde que no tuvieran nada mejor que hacer. Pero como dicta la naturaleza misma, todo lo que no evoluciona de acuerdo con sus necesidades termina muriendo tarde o temprano. Y la necesidad de las películas es, en este caso, conseguir recaudar el triple de lo que se gastaron en producirla. El género de acción, a pesar de ser de los más simples, también es el que más cambios o variaciones ha tenido a lo largo del tiempo. Desde su incursión en el género Sci fi con todo tipo y variedad de criaturas -o personas con maquillaje, si no había mucho presupuesto- o la variedad entre la estética que empleaban durante cada film, que comprendían desde las camisetas con tirantes que usaba Rambo hasta el estilo neogótico de Matrix. Pero, la realidad es que, aun con todos estos estilos y diferencias, la gran mayoría de películas de acción no dejaban de estar llenas de clichés, personajes vacíos, o guiones pobres y mal escritos. Lo único que podía llamar la atención eran las secuencias de acción, pero la gente a la larga se acaba cansando de ver a un tío disparando y matando por doquier al villano de turno mientras provocaba caos y explosiones ultra exageradas durante su camino. ¿No me crees? Mira las críticas más recientes sobre ‘Fast X’, o la cantidad de dinero que recaudo ‘The Flash’ frente a lo que costó.

Pero, detrás de todas esas películas típicas, surgió un título que logró convertirse en un éxito internacional a pesar de su poca financiación -al menos frente a otras películas del género- y de su poca comercialización ya que al menos en España salió únicamente para televisión. Y ese título se llamaba John Wick. Ahora bien, ¿cómo es que una peli con estas características y con una premisa sumamente típica logró casi quintuplicar en taquilla su presupuesto inicial? Muy sencillo. Y en este artículo te explicaremos por qué.

La reseña está libre de spoiler, por lo que eres libre de leerla si no has visto ninguna de estas películas. Ahora bien, empecemos.

1. Escenas de acción realistas

Es bien sabido por todos que el punto fuerte de esta saga reside en sus particulares escenas de acción. Lejos de los múltiples cortes o el uso de cámara lenta para tratar de añadir cierta epicidad , John Wick se decanta más por el uso de los plano secuencia; es decir, rodar una escena sin cortes durante un tiempo delimitado, tratando de hacer cortes mínimos. Es cierto que John Wick no inventó la inclusión de este tipo de planos en el cine de acción -películas como ‘Old Boy’ implementaron este recurso muchísimo antes- pero aun así seguía viéndose como algo vistoso dentro del cine estadounidense, que, combinado con la intensidad de la música, logran generar una sensación de frenesí que conseguí captar por completo la atención del espectador. Y todo ello sin la necesidad de meter absurdas explosiones; solo un par de buenas coreografías, música techno, y varias cámaras grabando el resultado.

Por otro lado, la película también destaca por su combate más realista . Si bien es cierto que hay alguna que otra escena más exagerada de la cuenta, las escenas de conflicto suelen tener un cierto grado de apego con la lógica. Por poner un ejemplo, John Wick no posee munición infinita; tiene que ir recargando a lo largo de las escenas, e incluso en algunas se queda sin munición, teniendo que coger armas dejadas por sus enemigos; todo un detalle, que incluso en algunas ocasiones es aprovechado de manera creativa. El combate físico se aleja de las técnicas mortales que matan a tu oponente con tan solo darle tres toques en el omoplato, incorporando estilos y artes marciales de forma orgánica en la película -Keanu Reeves tuvo que aprender al menos tres artes marciales durante la producción para conseguir crear un estilo de combate cercano creíble para ojos del director- y que a su vez no corte el ritmo intenso de las escenas.

Este estilo de dirección fue bastante inspirador para muchos. Tanto que la incorporación de planos secuencia pasó a ser algo bastante más común en el cine estadounidense, siendo utilizadas en películas como ‘Kingsman’ o ‘Nobody’, e incluso en series o películas de superhéroes, como ‘Daredevil’, o ‘Birds of Prey’.

2. Su universo y sus personajes

La saga de John Wick no solo es acción vacía sin contexto, pues en todas sus cintas se encarga de expandir su propio mundo con sus propias reglas. John Wick nos introduce en una sociedad secreta con sus propias reglas y economía, encargada de controlar secretamente el mundo que nos rodea. Nada nuevo, a decir verdad. No obstante, las películas se encargan de darle cierto atractivo, ya sea por su estética vintage, sus personajes carismáticos -como Lawrence Fishburne- o sus decorados llamativos y variados, en los que se juega con todo tipo de diseños procedentes de otros países; desde arquitectura japonesa hasta decoración italiana. Esto es bastante llamativo ya que las producciones americanas suelen limitarse en el apartado estético, mostrando en su gran mayoría decoración de su propio país o china -cuando necesitan que la peli recaude mucho dinero en taquilla.

De entre todos los personajes, destaco personalmente al propio John Wick y su desarrollo a lo largo de las películas. Inicialmente, se nos presenta al protagonista como el protagonista genérico de una película de acción; frío, implacable, y solitario. Alguien le ha fastidiado, y este tiene que vengarse. Nuevamente, un cliché dentro de este género. Aunque, en este caso, el protagonista sólo acaba consumiendo tras su venganza. Exceptuando la primera cinta, el protagonista siempre acaba peor de lo que ya estaba; cada vez más perseguido y abatido. Esto difiere mucho del protagonista convencional en las películas de acción, el cual, a pesar de todo, siempre consigue lo que le conviene, o lo que le interesa, o incluso ambas. John Wick pasa de conseguir las dos, a no conseguir nada. Esto, de forma indirecta, nos lanza un mensaje negativo en contra de la venganza, en la que, al final, con tal de satisfacer un deseo personal, acabas perjudicándote a ti mismo, y a todo lo que te rodea.

3. La fotografía

Quizás, uno de los apartados más infravalorados de toda la saga es la fotografía. El director suele dejar de lado la acción y el desarrollo de la historia durante unos fugaces segundos, en la que nos obsequia con planos generales de decorados sumamente llamativos. Concretamente, las cintas suelen estar rodadas en su mayoría de noche, ya que el director sabe jugar muy bien con la iluminación artificial, ya sea con neón, halógenos, o directamente las luces LED de una discoteca, consiguiendo que la acción sea claramente visible, y que incluso aporte un cierto grado de estética a toda esa agitación que vemos en pantalla. Y todo ello sin necesidad de explosiones.