‘After: Aquí acaba todo’: La importancia de conocerse a uno mismo para seguir adelante.

La quinta y última película de After sorprende con un giro de 180 grados para descubrir cómo Hardin comienza a conocerse en realidad. El final de la saga adaptada a las novelas de Anna Todd habla de cómo una persona debe cambiar y reconocer sus errores para luchar por su amor si ya no es demasiado tarde para tomar así las riendas de su vida y corregir su pasado.

Si hay algo que dejan sumamente claro es que tomarse un tiempo para uno mismo es algo esencial para cuidar todas nuestras relaciones y no forzarnos a estar con alguien si ni nosotros mismos estamos bien. Alejarse del día a día y mejorar para hacer que la persona que esté a nuestro lado sea feliz es algo esencial. No podemos permitirnos ser como Hardin, que lleva al límite todo y hace que la persona que ama se separe de él porque le hace daño.

Todas estas películas seguían el mismo recorrido: la pareja se peleaba, luego se reconciliaba manteniendo relaciones sexuales, volvían a pelear hasta sumergirse en un bucle. Una trama muy simple sin un argumento coherente. Lo que ocurría con esta repetición es que ya no se entendía el inicio de las discusiones, no tenía sentido alguno la trama de la historia, eran aburridas, sin puntos de giros y sin finales que engrandecieran las películas.

Sin embargo, ‘After: Aquí acaba todo’ le da sentido a toda la historia y permite una evolución en el personaje de Hardin a pesar de ser sencilla y centrarse en el mismo punto durante toda la película.

Es muy difícil contar todo lo que ocurre en los libros, pero al ser una historia de amor, en las anteriores películas se podría haber profundizado mucho más en los personajes y en sus sentimientos, en cambio se detienen en contar simples peleas y reconciliaciones todo el rato en vez de un amor puro y sano. En este final de la saga, esto cambia. Lo que hace que sea una entrega más profunda y detallada de una historia con mayor sentido.

Hay un gran problema y es que el final ocurre demasiado rápido, se quiere resolver la historia en poco tiempo y hace que sea prácticamente igual que en las películas anteriores, volviendo al bucle básico que no recuerda del todo al amor romántico ni a luchar por lo que realmente quieren. Pero es capaz de mostrar a un Hardin más maduro y se agradece.