‘Traición’ convierte a Charlie Cox en el James Bond de Netflix

Si hay algo que caracteriza a las series británicas de espionaje, es que la cantidad de personajes y subtramas que la decoran hacen que nos adentremos en una sucesión de vaivenes que desvíen nuestra atención del foco principal. Es por eso que ‘Traición’ se haya convertido en una más.

El 26 de diciembre, Netflix estrenó esta miniserie que mezcla espionaje y política protagonizada por Charlie Cox en el papel de un integrante del MI6 con una carrera consolidada hasta que los secretos del pasado vuelven para cambiar su destino. Su trama combina la esencia estratégica de James Bond con la estructura argumental de series como ‘Clickbait’, haciendo de esta una obra fácil de digerir. 

Personajes: cantidad contra calidad

Una serie de acontecimientos hace que Adam Lawrence (Charlie Cox) se pierda entre su forma de ser, su nueva responsabilidad y su drama interno del que no hace partícipe a nadie. Extorsionado por Kara (Olga Kurylenko), quien se presenta con un papel antagonista que se va disolviendo con los capítulos llegando a cambiar por completo su rol en el juego. Destacan las participaciones de Adam, Maddy (Oona Chaplin), sus hijos (Beau Gadsdon y Samuel Leakey), Dede Alexander (Tracy Ifeachor) y Angelis (Ciarán Hinds) frente a una larga lista de personajes que interactúan de vez en cuando con los protagonistas y cuyas apariciones destacan en ocasiones.

Es un completo acierto que conste únicamente de cinco capítulos, pues se ve obligado a no esmerarse tanto en las subtramas para centrarse más en la historia principal. A pesar de contar con un buen reparto de actores, el arco narrativo se ve afectado por el tratamiento de los mismos pues, aunque al principio sea obvio que todos guarden un secreto, terminamos recibiendo información escasa y a cuentagotas de lo que realmente ocultan. No llegando a identificar ni al verdadero villano de la serie.

No está hecha para el ojo crítico

El público que solo busque entretenerse, será recompensado con un thriller de suspense que se muestra atractivo desde el primer capítulo, llevándole al corazón de la historia satisfecho por una buena dosis de intriga y secretos para mostrarle un inesperado giro de guion en el episodio final. 

Sin embargo, para un espectador más exigente, es un producto limitado por una historia que parece estar estructurada para algo más trascendente, pero que no da para más. Con diálogos que pierden fuerza por momentos no llegando a definir del todo el carisma ni la calidad de ciertos personajes. 

Con ‘Traición’ nos encontramos ante una de tantas series de Netflix de argumento similar cuyo propósito es llenar de contenido la plataforma y justificar así la continua subida de precios. Resultando poco memorable y dejando la sensación de haberla vista antes.