‘El chico y la garza’: Muchas gracias, maestro

La gala de inauguración de la 71ª edición del Festival de San Sebastián finalizaba con un vídeo de agradecimiento de Hayao Miyazaki por su Premio Donosti. El autor nipón pidió que, por favor, no se grabase ni se difundiese ese vídeo y, por supuesto, absolutamente todo el público le hizo caso y guardó sus móviles ipso facto. Ese es el poder de uno de los maestros, de aquellos a quienes respetas y admiras tanto que harías lo que te aconsejaran con los ojos cerrados si hiciera falta. Hayao Miyazaki regresa diez años después de ‘The wind rises’, y el mundo del cine está emocionado por su llegada.

Miyazaki es experto en crear mundos y personajes mágicos, que emocionan y acompañan durante toda la vida a aquellos quienes se enamoraron de ellos porque quién sabe si un animal como Totoro, un castillo como el de Howl o un reino como el de Ponyo se encuentran detrás del bosque cercano a nuestras casas. Desde que se estrenó en el mundo del largometraje con Nausicaa en el Valle del Viento, la animación japonesa cambió para siempre y, consecuentemente, el mundo del cine hizo lo propio.

‘El chico y la garza’ vuelve a presentarnos un mundo de fantasía, esta vez uno en el que las leyes de la física y el tiempo no funcionan como el nuestro, los periquitos son caballeros, las garzas hablan y los magos legislan. Todo ello para volver a introducir a su protagonista, un joven llamado Tohiro, en una aventura que no olvidará jamás. ‘El chico y la garza’ se aleja un poco de las últimas obras de Miyazaki para acercarse así al mundo y la estructura de ‘El viaje de Chihiro’ que algunos están denominando como “El laberinto del fauno japonés”.

Sin duda debemos apreciar el cine de Miyazaki desde lo estético y lo sentimental que, como siempre, cumple con creces en este nuevo título pero es que, además, el autor japonés da unas segundas lecturas a todo lo crea que uno simplemente se ve abrumado por lo precioso de su significado. La naturaleza (tema recurrente en su filmografía), la maternidad o el bullying son solo algunos de los temas tratados con una firmeza y adultez simplemente maravillosas. Puede ser que ‘El chico y la garza’ no sea la gran obra maestra de Hayao Miyazaki (puesto que elegir solo uno de sus títulos resulta tarea casi imposible), pero no se queda nada atrás y se convierte, desde ya, en una de sus mejores películas.