‘The Offering’: Un intento de ofrenda al miedo poco arriesgado

Tras ‘A Night of Horror: Nightmare Radio’, Oliver Park nos mete de lleno en el género de terror con ‘The Offering’, su segundo largometraje. Con una escena decorada por el folklore judío y localizaciones muy bien tratadas que sirven para que la cinta sea atractiva y el ambiente se muestre todo lo tenebroso que procura ser. 

Más susto que miedo

Como cualquier otra película de miedo, presta más atención a los sustos que quiere provocar que a la historia en sí. Es por eso que no basa su propuesta en el argumento -algo lento y confuso durante toda la cinta- sino en las escenas de terror jugando con un ritmo de montaje más elevado, un tratamiento de la imagen que las diferencia de los momentos de menor tensión, una banda sonora que ayuda resaltar el miedo y el abuso de un CGI que le termina quitando credibilidad. También llega a saturar con la técnica del jumpscare para causarnos ese susto repentino.

Park no tiene cariño a sus personajes, pues muchas de las malas decisiones del protagonista nos hacen discrepar con él y no se corta a la hora de prescindir de alguno de sus personajes, desdibujados en todo momento y sin excepción. Demostrando una vez más que su única intención es la de aterrar.

Más miedo que invención

Tiene una narrativa que apenas avanza y parece haber reservado todo su arsenal para llegar sin fuerza al tercer acto y soltarlo en una metralleta de secuencias de caos que causan tensión de manera inmediata.

Para los amantes del cine de terror, es una buena opción siempre y cuando no busquen un cine que vaya más allá ni te deje con la mosca detrás de la oreja después de los créditos. Cumple con lo que promete, pero se queda obsoleta en un género muy explotado.