‘Secretos de un escándalo’: Secretos de una parodia

Acostumbrados nos tiene Todd Haynes a estrenar una obra magnífica cada tres o cuatro años, pero lo que nadie se vino venir es que su ‘Secretos de un escándalo’ iba a ser una especie de parodia ultra-camp de las películas que nos encontramos haciendo zapping en la televisión a las cuatro de la tarde.

‘Secretos de un escándalo’, basándose en una historia real, cuenta la historia de Elisabeth, una actriz de renombre que, con el objetivo de preparar su papel en su próxima película, se reúne recurrentemente con la protagonista de la historia, Gracie, una mujer arrestada y condenada a prisión por mantener relaciones sexuales con un menor de trece años (teniendo ella unos 20 más). Todo ello sabiendo que Gracie contrajo matrimonio con el joven y, posteriormente, dio a luz a tres hijos.

Dicho así todo pareciera ser un thriller o un drama retorcido en el que los personajes tienen un estudio profundísimo detrás, y en cierto modo es así, puesto que Todd Haynes no se ha dejado algo a medias en su vida. Sin embargo, el enfoque desde el que se aborda la obra es absolutamente despampanante, tomando como referencia la comedia sutil y el melodrama más exagerado posible. Haynes hace una unión de música, dirección de fotografía e interpretación tan brutal, que consigue algo extrañísimo: mantener una especie de drama raruno en el ambiente mientras uno no puede dejar de reírse cada cinco minutos.

Uno podría pensar que Haynes ha caído en el absurdo y en el fallo a la hora de ejecutar erróneamente el guion, pero la realidad es que salta a la vista que los rasgos cómicos y exagerados están milimétricamente colocados donde tienen que estarlo, porque es el autor el que quiere que te sientas así, transformando la obra en una especie de divertimento personal de su director. Y yo no sé si estoy fascinado o si simplemente tengo la mente lo suficientemente nublada como para que me entre fácil. De cualquiera de las dos formas, Todd Haynes ha vuelto a salir triunfante de una nueva batalla.