‘Orlando, mi biografía política’: Virginia Woolf estaría orgullosa

Paul B. Preciado presentaba en Berlín y, posteriormente, en San Sebastián su ópera prima como director de cine, ‘Orlando, mi biografía política’. El filósofo, escritor y activista por los derechos LGBTIQ+ da el salto a la dirección de cine con una adaptación muy libre del Orlando de Virginia Woolf.

Cuando el propio Paul comienza como narrador omnisciente diciéndonos que “le habían pedido una autobiografía, pero Virginia Woolf ya la había escrito hace casi cien años”, uno ya sabe que va a enfrentarse a una de esas obras que te dejarán huella por siempre. Adaptando la novela de Woolf de forma que uno puede llegar a no discernir entre el texto de la obra original y el nuevo, Preciado crea algo nuevo, que supone una declaración de intenciones superlativa y que le eleva a la categoría de artista definitivo, de esos que son capaces de crear y transmitir lo que quieran, de la forma que les plazca y con la convicción de que nada ni nadie estará en su derecho de rebatir su trabajo.

‘Orlando, mi biografía política’ es innovadora y experimental, pero ante todo es personal, un viaje por la memoria de aquellas personas quienes han sufrido la transfobia en sus propias carnes, ya sea por la vía personal o por la institucional. La película es, por supuesto, una denuncia categórica, pero Preciado guarda cariño a ciertas memorias, esas que, por muy tristes o terroríficas que sean, no dejan de formar parte de la experiencia personal que acaba por forjarnos como personas, y de cierta forma, embellecen un viaje que, por muy tétrico que pudiera parecer, se acaba convirtiendo en algo mágico y maravilloso.

Es obvio que ‘Orlando, mi biografía política’ es una película que aquellas personas que sufrieron y sufren lo mismo que Preciado, que no son pocas lamentablemente, la amarán con todas sus fuerzas, pero es que su mensaje es tan universal, necesario y bonito, que cualquier persona con alma debería verla, apreciarla y entenderla. Virginia Woolf estaría orgullosísima.