‘Miércoles’: El plan perfecto para cualquier día de la semana

Son muchas las versiones que conocemos hasta ahora de La Familia Addams, pero la más reciente se estrenó el 23 de Noviembre en Netflix con Miércoles de protagonista dando nombre a este spin-off de 8 capítulos.

Un poco de contexto

Y es que para hablar de la primera aparición de La Familia Addams debemos remontarnos allá por 1933 cuando Charles Addams, un dibujante estadounidense, se hizo famoso por sus ingeniosas caricaturas de humor negro con una siniestra familia como protagonista que, 31 años después, sentarían las bases para ser adaptada a una serie de televisión.

Años más tarde, en 1991, Barry Sonnenfeld eligió a un reparto de lujo -encabezado por Anjelica Huston, Christopher Lloyd y Chrisina Riici, entre otros- para llevarlo a la gran pantalla.

Una secuela y varios remakes -uno de ellos muy reciente en versión animada con un tono más familiar- nos acompañaron a lo largo de los años hasta ahora con el estreno de ‘Miércoles’.

La nueva Miércoles Addams

Esta nueva adaptación escrita por Al Gough y Miles Millar (creadores de ‘Smalville’) se centra en la adolescencia de Miércoles Addams y, desde que supimos que Tim Burton sería uno de los productores ejecutivos y, a su vez, participaría en la dirección de los primeros cuatro episodios, teníamos el hype por las nubes. Sabíamos que no iba a desperdiciar la ocasión de tratar este personaje como se merece.

En lugar de apostar por lo obvio, el director de habitual estética gótica nos regala una masterclass de cómo tratar un producto ya existente y ajado y adaptarlo a los nuevos tiempos sin dejar atrás la esencia que lo ha mantenido con vida. Y lo consigue con un estilo visual muy atractivo para todo amante de lo artístico, logrando el equilibrio perfecto entre las luces y las sombras, los colores saturados y los que carecen de tonalidad, jugando con planos completamente simétricos rivalizando los carácteres que se muestran contrapuestos y haciéndonos partícipes de una historia que se cuenta por sí sola.

Un principio con exceso de espectáculo

Un magistral primer capítulo donde vemos reflejado todo esto anterior pero que, a su vez, supone un gran error ya que gasta todas las balas en su carta de presentación y no se guarda nada en la recámara para lucirlo después. Una sobredosis de información técnica, visual y argumental que se mantiene en su desarrollo y a la mínima que no lo hace tendemos a reconocerlo como una bajada de nivel. Y, aunque no lo sea, si se hubiera repartido en pequeñas dosis, se habría alargado más el efecto sorpresa.

A mitad de temporada regresa el resto de integrantes de la familia -a excepción de Fétido que lo hará más adelante- con motivo del ‘Fin de Semana de Padres’ organizado por la Academia, tomando un rumbo diferente que supone un nuevo punto de partida. Como si la serie tratara de olvidarse por un instante de la trama principal para dedicarse en cuerpo y alma a un suceso que rodea a los Addams desde hace 25 años. Y creo que es un cambio de dirección más que necesario aunque al principio resulte un tanto extraño. Necesario para conocer parte de un pasado hasta ahora desconocido. Necesario porque todo está relacionado. Y necesario para recuperar ese territorio que se había marcado en el primer capítulo y que parecía haberse disuelto.

La brillante actuación de Jenna Ortega en el papel de Miércoles merece una mención aparte. No solo por hacer que su presencia en pantalla acapare toda la atención y nos desafíe a no pestañear -tal y como hace durante casi toda la serie-, sino demostrando que ha estado a la altura de un proyecto de tan grandes dimensiones gracias a su talento, dedicación y compromiso reflejados en secuencias como la que nos regaló en el tercer capítulo en la que ella y su violonchelo se adueñaron de la escena haciendo de esta una de las más épicas del show.

Un clímax final que compensa la conformidad de la narrativa, un espectáculo visual que se aleja de lo cotidiano y un carisma en los personajes reconocible en todo momento son la prueba suficiente de que la familia Adams, aunque por su aspecto no lo parezca, está más viva que nunca.