‘Priscilla’: Una historia de amor aislada, difícil y llena de antidepresivos

Este 14 de febrero, el día más romántico del año por excelencia, Sofia Coppola refleja en la gran pantalla uno de los desamores más icónicos y complicados de la historia de la música. Un calvario idílico y poético envuelto en la más oscura de las pesadillas.

La gran directora de películas como ‘Lost in Translation’, ‘Las vírgenes suicidas’ y ‘María Antonieta’ comparte con nosotros un romance frío, manipulado y empañado por una estrella que ya estaba empezando a apagarse y a tener consecuencias negativas. Priscilla Presley se convierte en esta historia en un capricho deseado por una de las personas más influyentes de la década de los 60 y principios de los 70. 

La soledad de la esposa, de quien en su día fue el Rey del Rock, queda muy presente y entristece mucho toda la situación que vivió la pequeña Priscilla, chica que por aquel entonces tenía 14 años cuando conoció en una fiesta al famoso icono de esta industria artística. Todo esto figura como un amor casual de mal gusto que te atrapa y no te deja ver más allá de los lujos y los eventos masificados, con personas que no te aprecian ni te conocen, pero saben que formas parte de una estela de fama y ambición de la que no puedes salir.

Cailee Spaeny interpreta la historia de una mujer inocente que sueña con encontrar su propia identidad. Una actuación empañada por la generalización de la pareja durante toda la película; la situación se podría haber desarrollado más con un monólogo de la propia actriz más que una situación de un matrimonio destinado al fracaso.

La figura de Jacob Elordi queda eclipsada por la anterior actuación de Austin Butler en el biopic de Baz Luhrmann, producción con la que no se puede evitar hacer una mínima comparación. Hubiera funcionado mucho mejor como un cameo en la estructura narrativa y no como un personaje tan determinante y palpable como es en este caso.

Al final, este trabajo de Sofia Coppola va a ser un estreno complicado que se mantendrá a la espera de tener esa repercusión soñada.