‘El Clan de Hierro’: un abrazo entre hermanos como vía de escape

Sean Durkin escribe y dirige ’El Clan de Hierro’, un biopic basado en la vida de los hermanos Von Erich, la familia de luchadores que hicieron historia en el wrestling. Zac Efron, Jeremy Allen White, Harris Dickinson y Stanley Simons, quienes interpretan a los Von Erich, encarnan la angustia de querer ser lo que ya no pueden. Aunque no hace falta ser un fanático de la lucha libre para disfrutar de la película, las peleas en el ring es uno de sus muchos puntos fuertes.

‘El Clan de Hierro’ cuenta con Zac Efron que se ha dejado la piel, y no solo en lo físico, para encarnar a Kevin Von Erich. Él lleva todo el peso de la película, aunque bien respaldado, y tiene un papel tan profundo y con tanta responsabilidad que el hecho de asumir una victoria profesional que trae consigo una derrota personal hace que nos sintamos vulnerables. Jeremy Allen White hace un trabajo impecable en su lucha de progreso y constancia para terminar enfrentándose a sí mismo.

La historia está muy bien contada respetando los tiempos de cada personaje, con cuidado de no dejarse nada en el tintero y sintiéndose humanizada gracias a un guion bien escrito. El poder de su historia va más allá gracias también al vínculo de los cuatro hermanos. Ademas, su evolución dentro y fuera del ring les permite explorar los límites de sus personajes dejándonos sufrir con ellos las consecuencias de esa maldición familiar. 

Y no hace falta más que una cámara al hombro y mucha emoción para hacer que un combate se sienta emocionante. ‘El Clan de Hierro’ no solo está bien rodada, sino que se siente bien documentada para hacer que el reflejo de esa década de los 80 sea exacto.

La lucha libre se termina convirtiendo en una excusa para contarnos la dureza de no ver una vía de escape a las situaciones que propone la vida. De la angustia por sentirse solo y la impotencia de no poder ayudar. Del abrazo entre hermanos que les protege de todo al sentimiento de abandono y derrota personal.

‘El Clan de Hierro’ consigue generar hasta un sentimiento de culpa por sentirse bien y Zac Efron despierta las ganas de querer seguir viéndole en papeles dramáticos.