‘Amarga Navidad’: Navidad crepuscular

En esta nueva etapa crepuscular del cine de Pedro Almodóvar (tal vez iniciada en ‘Dolor y gloria’), el cineasta ronda frecuentemente dos temáticas: el bloqueo creativo y, sobre todo, la presencia de una ausencia cercana. Y en Amarga Navidad puede que alcance el culmen de sus reflexiones.

Almodóvar no arriesga ni estética ni temáticamente, es decir, que nos encontramos ante una obra claramente reconocible, canónica dentro de su filmografía. Sin embargo, esto no significa que esté carente de sentido en sí misma, pues ‘Amarga Navidad’ habla de muchas cosas.

Y es que esa idea del bloque creativo ha sido abordada por numerosos cineastas, incluso por el propio Almodóvar, pero es en esta película donde realmente cobra un sentido y un peso dramático verdaderamente relevante y, sobre todo, interesante.

En mi experiencia personal de su visionado, me encontré con ciertas dificultades en el momento más valle de la película. La encontré… ¿aburrida? Pero es que este justo momento en el que la película parece deambular formalmente por un claro vacío, coincide con un momento dramático en el que el protagonista también está sufriendo los mismos problemas. En ese sentido, fuera una elección deliberada o una casualidad fortuita, Almodóvar demuestra que pasa del humano, mortal y errático, al genio que ha decidido hacernos partícipes de su talento innato y majestuoso sin ningún tipo de complicaciones.

Tengo mis dudas con ‘Amarga Navidad’, seguramente necesite dar un par de vueltas más alrededor de sus imágenes y texto, pero tengo claro que el sabor de boca que me deja no es ni amargo ni desagradable. Grande Pedro siempre.