El pasado verano, mi pareja no dejaba de leer un libro del que había oído hablar, pero que nunca me había dado por empezarlo. Por lo visto, era un libro que enganchaba y costaba dejar a medias. Me contó que, por un lado, deseaba conocer el final y, por el otro, estaba disfrutándolo tanto que no quería terminarlo. Era un libro cuya portada blanca ya había visto en varias librerías junto a otros de distintos colores.
– ¿Me dejas que comience a leerlo? -me apresuré a decirle-.
-No -respondió tajante-.
-¿Crees que no es el tipo de libro que pueda gustarme?
Se levantó como si no fuera con ella la cosa y, acto seguido, volvió con el que parecía ser el mismo libro, pero de color azul oscuro.
-Comienza por este
En ese momento, mi verano cambió. Porque desde que leí la primera página no quise dejar de leerlo, tenía algo que atrapaba. Me estaba contando la historia de unos personajes muy distintos entre ellos, cada uno con una personalidad muy destacada a la que agarrarte a la hora de saber quién es el bueno y quién es el malo.
Cuando me estaba terminando el segundo libro, saltó la noticia de que ‘La asistenta’ sería adaptada al cine -algo que llegaría tarde o temprano, pues todo aquello que sea un éxito, se quiere llevar siempre más allá- y la personificación de su personajes vendría de la mano de Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar y Michele Morrone. En mi opinión, era curioso lo mucho que me había imaginado a esos personajes con rostros similares a los que la película nos iba a proponer. Supuse que el casting, más allá de una buena actuación, buscaba similitudes para que el lector sintiera la necesidad de convertirse en espectador.
Cuando salí de ver ‘La asistenta’ de la sala de cine, tuve las mismas sensaciones que cuando terminé de leerla.



Es muy difícil empezar a ver ‘La asistenta’ y no tener ganas de que sigan pasando los minutos para conocer a sus personajes. Sydney Sweeney interpreta a Millie, una joven que comienza a trabajar como asistenta en la lujosa casa de los Winchester, interpretados por Amanda Seyfried y Brandon Sklenar. El pasado de la protagonista no tardará en salir a la luz poniendo en peligro sus planes de comenzar una nueva vida. Desde que Millie obtiene el trabajo y se aloja con ellos, comienza a ver cómo el comportamiento de uno de los miembros hacia ella es cruel y retorcido, pero su miedo a quedarse en la calle le obliga a aguantar situaciones que rozan su límite.
Si la dirección en una película es la parte primordial, aquí tenía una segunda tarea algo arriesgada: mostrar todos esos detalles descritos en la novela que, a simple vista pueden pasar desapercibidos, pero que son importantes para el desenlace de la historia. Paul Fieg, director de la película de ‘Cazafantasmas’ de 2016 -he de decir que a mí me gustó-, ‘Un pequeño favor’ y hasta un capítulo de ‘Mad Men’, consigue resolver el asunto para que la película sea todo lo fiel posible al libro sin perder cualquier mínimo detalle que justifique la esencia del mismo.



Lo que más llama la atención de su trama es que gira en torno a una rutina familiar, pues no necesita ninguna ciencia ficción para redescubrirse en el transcurso de la película. Es una historia sencilla que no busca ir más allá, sus personajes muestran ese misterio que engancha para que termines por no fiarte de nadie. Y cuando la simpleza de una obra se trata como lo que es y se la tiñe de momentos claves y una trama tan personal y original, es cuando encontramos armonía. Armonía en su lenguaje audiovisual, en sus líneas de guion, en sus personajes, en su desarrollo y en su final. Nos encariñamos de lo que vemos, empatizamos con Millie por su destreza de salir airosa de los momentos incómodos en los que se ve envuelta y ‘La asistenta’ empatiza con su público a la hora de entregarle mucho misterio y una buena dosis de giros de guion completamente inesperados.
Si hablamos de misterio, tenemos al personaje de Enzo, interpretado por Michele Morrone, el jardinero de los Winchester cuya ausencia de palabras hacen desconfiar a la protagonista tanto de él como de sus jefes. Y si hablamos de giros de guion, no hay más que ver cómo la película torna cantidad de situaciones muy bien argumentadas que animan a volver a verla para vivirla como espectador conocedor de toda la historia y, aseguro, que ver ‘La asistenta’ es una experiencia tan maravillosa como leerla por primera vez.
Además, la banda sonora le viene al dedillo. Es cierto que no tenemos detrás a ningún Michael Giacchino ni Hans Zimmer, pero es de esas películas de las que buscas su playlist para escuchar en bucle su buena elección de canciones.


