Durante el pasado año, Miguel Ángel Olivares estuvo recorriendo salas, festivales y encuentros con la prensa para mostrar su nueva creación. Fueron meses imparables donde todo el cariño del público y de la crítica profesional se vieron reflejados en la cantidad de nominaciones y premios que iba consiguiendo. Y no es para menos, pues ‘Piedra, Papel o Tijera’ es un cortometraje hecho desde el corazón capaz de abrazar, a través de sus personajes, a muchas personas que pueden sentirse reflejadas.
Es un cortometraje duro, cruel, pero realista que procura acompañar al paciente más que hacerle vulnerable y todo ello a través del recuerdo como tema principal.
‘Piedra, Papel o Tijera’ nos habla de Mateo, un escritor que reúne a sus amigos en su casa durante un fin de semana para proponerles un juego: compartir su mejor recuerdo con él. Pero ese juego es un arma de doble filo, ya que nadie quiere ser el ganador.
Hoy hablamos con Miguel Ángel Olivares, quien ha tomado los mandos de la dirección de un guion escrito por Nach Solís.



Antes de nada, darte la enhorabuena por un resultado tan sobresaliente. ¿Cómo fueron las primeras conversaciones antes de rodar el cortometraje? ¿Cómo se describía el proyecto?
Todo se hizo con mucho respeto y muchísima ilusión. Yo me enamoré desde la primera versión que me pasó Nach y me pareció una joya el guion. Luego ya se hicieron pequeños cambios, pero poco porque ya era perfecto.
Nos íbamos reuniendo Nach y yo con cada uno de los actores para confirmar que formaba parte del elenco y también conocerlos porque yo solo conocía a Nacho y Cuca y, la verdad, fue muy bonito ese proceso.
He recomendado este cortometraje a mucha gente y siempre lo he descrito como una obra escrita desde el alma y contado desde el corazón y, para ello, la unión guion-dirección ha sido asombrosa, ¿cómo lo habéis conseguido?
Muchísimas gracias. La verdad que Nach y yo hemos conectado en todos los puntos de esta obra y los dos compartimos muchos aspectos, la sensibilidad, la delicadeza a la hora de hablar en tema tan delicado y sensible, sin llegar a politizar, porque para mí lo más importante es llegar al público y desde el mayor respeto. Entiendo que no todos estemos de acuerdo, pero aprender a escuchar a la persona que te lo pide es lo importante.



Tengo que estar continuamente actualizando el número de nominaciones y premios recibidos, ¿podrías decirme, a día de hoy, su totalidad?
A día de hoy llevamos unas 75 selecciones, y 25 premios, si no me equivoco, porque yo ya voy perdiendo la cuenta de tantos festivales. Estamos tan emocionados y felices. Lo que mas feliz me hace es esta ultima nominación a los PREMIOS CARMEN, de la Academia de Cine Andaluz, que es tan importante y para mí que estoy super orgulloso de ser andaluz.
‘Piedra, Papel o Tijera’ funciona más como un mensaje para los acompañantes que para el propio paciente. No propone tampoco esperanza, sino una realidad donde el recuerdo haga mantenerlo siempre presente. Como espectador de tu propia obra, ¿qué mensaje te ha transmitido a ti?
Para mí el escuchar a la persona que te pide que le ayudes, el acompañar… Totalmente es un mensaje de acompañamiento, de amor puro a tus seres queridos. Igual que nos acompañan en la vida, es muy importante que nos acompañen cuando se acaba y no estar solos en ese momento.
Al igual que Mateo, su protagonista interpretado por Nacho Guerreros, pide a sus amigos que cuenten su mejor recuerdo con él, ¿cuál ha sido el tuyo rodándolo?
Mi mejor recuerdo es este rodaje tan maravilloso y familiar que pasamos tanto el equipo artístico como el equipo técnico, en esa casa rural a las afueras de priego de Córdoba, donde todos éramos piña y formamos una bonita familia.



¿Cómo eran esos cortes de secuencia donde todas las emociones estaban en el aire?
Me he rodeado de unos actores que me han dado tanta libertad y me lo han puesto tan fácil, nos hemos entendido desde el primer día y yo creo que ese es el mayor secreto para esta receta jaja.
Nos hemos hecho propuestas positivas, cada uno cuidaba su personaje como oro en paño y daba lo mejor de sí mismo.
Hace unos años dirigiste ‘Cementerio de coches’, un cortometraje sobre la amistad que reflejaba situaciones duras derivadas del racismo, o ‘Los Chavales de la Morelia, que hablaba sobre la vida de tres jóvenes con autismo, ¿de dónde nace esa conciencia social? ¿La consideras la seña de identidad de tu cine?
El cine social es mi sello y sin ese sello no podría hacer cine, porque siempre necesito contar algo, dejar un mensaje y poner mi granito de arena. El cine es un escaparate enorme y debemos de educar con él.
‘Cementerio de Coches’ es tan especial para mí, que me quedé con ganas de hacer un largometraje, ya que se puede contar tantísimas cosas en una historia tan cruda y necesario como es el racismo en jóvenes…
Con ‘Los chavales de Morelia’ yo acabo aprendiendo de esos chavales con autismo, con tantas ganas de crear, de salir adelante ante una sociedad que los juzga. Son maravillosos y están en este mundo para enseñarnos muchas cosas.
¿Ha habido alguna vez que hayas querido contar algo en concreto en alguno de tus cortometrajes, pero que hayas decidido aplazarlo o declinarlo por el tema que querías tratar?
No tengo miedo a contar nada realmente, se que a veces puede incomodar, porque no somos capaces de ver la realidad. Si es verdad que con ‘Ganadero’ me ha pasado que por ese final tan “justiciero” pues me han rechazado en muchos festivales, también estamos hablando de un corto con un nicho muy limitado al ser terror, tirando para gore. Pero normalmente y por suerte los mensajes que he querido transmitir en los otros cortos sí que están dejando huella.
Muchas gracias por tu tiempo, espero que sigas haciendo ese cine que te caracteriza y que sigas llenando salas y teniendo el mismo éxito que estás logrando con ‘Piedra, Papel o Tijera’.
¡¡Muchísimas gracias a vosotros por el apoyo y por la labor tan importante que hacéis como altavoz a la cultura!!


